Hondas

Su aparición en las fuentes se debe, naturalmente, al mito de David y Goliat pero sus características son difícilmente documentables pero sí podemos constatar su utilización bélica entre los siglos XII y XIV.

Las fuentes literarias muestran la existencia de cuerpos de honderos empleadas en los asedios de las plazas, como recogen la Primera crónica general en los cercos de Fernando III sobre Sevilla o Triana o la Gran crónica de Alfonso XI, donde en esta ocasión serán los nazaríes quienes las usen en el asedio benimerí de Gibraltar.

Por su parte Las Partidas señalan que también es obligación de los señores el proveer de hondas a la infantería. En ellas se cita además la existencia de un tipo considerado como honda pero provisto de un propulsor. Y este mismo tipo fue utilizado en las Navas de Tolosa por el ejército almohade.
Las hondas también fueron utilizadas en campo abierto, e incluso tienen su propio papel en algunas formaciones, donde son dispuestas entre lanzas arrojadizas y las ballestas en el siglo XIV.

Los castellanos y los catalanes las utilizarían para hundir yelmos y bacinetes en la batalla de Nájera.