La Batalla de Bannockburn (I)
Alrededor del año 1296, el rey Eduardo I de Inglaterra invade Escocia y reclama el trono para sí. Se inicia un periodo de sometimiento. Muchos nobles no se rebelan porque sus intereses están a ambos lados de la frontera y, sin embargo, los escoceses intentaron tener su propio rey y librarse del dominio de Londres. El primer gran rebelde escocés fue William Wallace, que derrotó a los ingleses en Stirling en 1297 y a raíz de ello fue conocido como el "Guardián de Escocia".
Tras Wallace, dos nobles con aspiraciones legítimas de ser reyes asumieron el liderazgo en la Escocia rebelde: John "Red" Comyn y Robert the Bruce. Pero entre ambos no había buenas relaciones, más bien al contrario. Por su parte, Comyn tenía buenos e importantes amigos en Londres, por lo que Bruce intentó pactar con éste algún tipo de acuerdo. Para ello, se reunieron en una iglesia de Dumfries, al sur de Escocia. Frente al altar, Bruce ofreció a Comyn sus tierras si éste le apoyaba como Rey de una Escocia independiente. Tanto se enfadó Comyn que Bruce se olvidó de dónde estaba y lo apuñaló allí mismo, en la iglesia.
El crimen sacrílego de Robert the Bruce le convertía en un fuera de la ley: los seguidores y familiares de Comyn, los ingleses y el Papa lo consideraron su enemigo. Fue excomulgado, y en 1307 sus bienes fueron confiscados. Bruce decidió entonces pasarse al bando escocés más nacionalista anti-inglés, convirtiéndose en un segundo Wallace. Se avecinaban más problemas para Londres…

También en 1307, Eduardo I murió a los 68 años. Su hijo Eduardo II, con 23 años, más deportista que asesino, era un muy mal guerrero.

Al principio apenas se preocupó de Escocia, lo que dejó cancha libre a Bruce para ganar territorios y aliados, bien a través de su magnetismo personal y su inteligencia, bien peleando en guerras civiles entre clanes. Poco a poco Bruce iba creciendo en poder mientras Eduardo II contemplaba impasible cuanto sobrevenía. En 1309 Bruce ya tenía casi toda Escocia de su lado, si exceptuamos las áreas de Stirling y de Edimburgo. Fundó un Parlamento situado en St. Andrews y allí fue coronado como Robert I, Rey de Escocia.
Bruce no se conformó, y atacó Edimburgo y el norte de Inglaterra, conquistando ciudades y castillos, y obligando a los ingleses a pagarle tributos. En 1314, los castillos ingleses se rendían uno tras otro ante las tropas de Bruce. Todos... menos el de Stirling. Aquella fortaleza era invencible…
En el largo asedio de Stirling, los escoceses hicieron un curioso pacto con los ingleses del castillo: éstos rendirían la fortaleza si las tropas de Eduado II no vencían el asedio escocés y entraban en el recinto para el día de San Juan de 1314. Era un órdago definitivo al poder de Londres, porque tras muchos años de lucha de guerrillas, por primera vez en las Guerras de Independencia escocesa se retaba a los ingleses a una batalla campal. Pero también era un grave riesgo para Escocia si los ingleses derrotaban al rey Robert I the Bruce.
Eduardo II no se lo pensó: Stirling era el punto de cruce del Río Forth más al sur, y por ello un castillo vital para los intereses ingleses en Escocia. Eduardo II reunió 20.000 soldados bien entrenados, deseosos de matar escoceses. Frente a este ejército, Bruce tenía 7.500 hombres, 2.000 de ellos voluntarios sin entrenamiento.