La Batalla de Garellano (II)
El marqués de Mantua disponiendo de más recursos que el Gran Capitán y aprovechando que su orilla estaba más elevada que la de los españoles, construye un puente de barcas sobre el Garellano, intentando atravesarlo, a lo que se opone García de Paredes. En una segunda intentona apoyado por su numerosa artillería lo logra, apoderándose de uno de los reductos construidos por los españoles.
Al Gran Capitán no se le oculta la importancia de la nueva posición de los franceses, entablándose un encarnizado combate, logrando expulsar a los franceses del reducto y del puente. El marqués de Mantua, perdida para sus tropas la fuerza moral, resignó el mando en el marqués de Saluces.
En estos combates ocurrió la hazaña protagonizada por el alférez Hernando de Illescas, que al perder en la lucha el brazo derecho, siguió combatiendo llevando la bandera de España con el izquierdo; pero seccionado éste por una bala de cañón, tomé la bandera con ambos muñones y marchó adelante gritando: ¡España!
No era Gonzalo Fernández de Córdoba hombre que permaneciese inactivo, así que, al recibir los refuerzos de 3 mil hombres mandados por Alviano decidió atacar nuevamente a los franceses. Para ello mandó construir un puente seis millas más arriba del que tenían los contrarios.
Para no alarmarlos con su marcha dejó allí parte de sus tropas y con el resto del ejército, en la noche del 27 de diciembre de 1.503, se trasladó a la orilla derecha del río Garellano por el puente recién construido.
En vanguardia iban las fuerzas mandadas por los capitanes Alviano, Pedro Navarro, Villalba y Zamudio, a los que les seguía el Gran Capitán con el resto del ejército. El terreno con el que se iban a encontrar era llano con ligeras ondulaciones. Algo separadas del río se encontraban las ciudades de Pantecorvo, Suyo y Trajeto, seguidamente, casi paralelo al Garellano, existía otro río que iba a desembocar en el mar entre la desembocadura del Garellano y la ciudad de Gaeta. Pasado dicho río se encontraba la ciudad de Mola que tenía un puente sobre dicho río, y era ciudad de cierta importancia estratégica.
Los capitanes Alviano y Zamudio se apoderan de los pueblos de Pantecorvo, Suyo y Trajeto, sorprendiendo a los franceses, que al huir alarmaron al resto del ejército. Gonzalo le ordena a Próspero Colona, que con la caballería les corte la retirada, lo que permitió al Gran Capitán alcanzar la retaguardia francesa cerca de Mola. Aunque los franceses habían obstruido el puente con numerosos carros y cureñas, los españoles lograron tomar la ciudad.

El ataque que realiza la vanguardia española es rechazado en primera instancia. Con la llegada del Gran Capitán se reorganiza las unidades y recobra la superioridad. Pronto le llegan los refuerzos del capitán Andrade, que venía de intervenir en el paso del Garellano y de Próspero Colona. Los franceses, al verse cercados, se retiraron hacia Gaeta, a donde llegaron muy diezmados. Los españoles detuvieron el avance para descansar aquella noche en Castellone y llegar al día siguiente a Gaeta. El 4 de enero de 1.505 los españoles eran dueños de todo el reino de Nápoles. Francia, imposibilitada de actuar, tuvo que aceptar el Tratado de paz que le propuso España.