La Batalla de Lepanto (I)
Con la caída de Constantinopla, capital del Imperio de Oriente, en manos de los turcos en 1453, toda Europa se veía amenazada por la expansión del imperio otomano. Y la preparación de la cristiandad para enfrentarse de una forma decidida con el peligro turco fue muy laboriosa. El único hombre que vio clara la situación desde el primer momento fue el papa Pío V. Incluso Felipe II, que tan amenazadas veía sus posesiones peninsulares por el enemigo, tardó mucho en convencerse de la necesidad de afrontar el peligro de frente y de asestar un golpe definitivo a los turcos.

Resueltos a defender su religión de la invasión turca, los cristianos plantaron batalla a los musulmanes, que hasta entonces se habían mantenido invictos. Unido con los caballeros de la Orden de Malta y con los comerciantes de Venecia, el rey español organizó una Liga que en poco tiempo reunió casi trescientas naves y un ejército de cincuenta mil hombres, principalmente españoles aunque también varios miles de voluntarios italianos.

La armada aliada estaba formada por 70 galeras españolas (sumadas las propiamente hispanas con las de Nápoles, Sicilia, y Génova), 9 de Malta, 12 del Papado y 140 venecianas. Los combatientes españoles sumaban 20.000, los del Papa 2.000 y los venecianos 8.000. La flota estaba confiada teóricamente a Juan de Austria y dirigida efectivamente por jefes experimentados como Gian Andrea Doria y los catalanes Juan de Cardona y Luis de Requesens. Marco Antonio Colonna, condestable de Nápoles y vasallo de España, era el almirante del papa. Las naves venecianas estaban al mando de Sebastián Veniero.

El mando de la expedición fue confiado a Don Juan de Austria, hijo de Carlos I y hermano del entonces rey Felipe II. El prestigio de Don Juan no tenía parangón, con sonadas victorias contra la piratería en el Mediterráneo y contra los últimos reductos moros de Las Alpujarras.

El liderazgo de Don Juan logró la aclamación general por su designación y la de su amigo y camarada de lucha Luis de Requeséns en calidad de consejero. Otros destacados generales de la época se unieron a la empresa, incluyendo al propio Marqués de Santa Cruz, el almirante Venevia, el general Colonna y Andrés Doria.
La flota turca estaba formada por 230 galeras y un centenar de navíos auxiliares. A su mando estaba Ali Pasha, designado por el sultán Selim II. El gran visir Muhamad y el general Piali completaban el alto mando turco.
El 15 de septiembre de 1571, Don Juan ordenó la salida de la flota y el 26 fondeó en Corfú, mientras una flotilla dirigida por Gil de Andrade exploraba la zona. Don Juan de Austria constituyó una batalla central de 60 galeras en las que iban Colonna y Veniero con sus naves capitanas, flanqueada por otras batallas menores al mando de Andrea Doria, Alvaro Bazán y el veneciano Agustín Barbarigo. A Cardona se le dio una flotilla exploradora en vanguardia.
El 29 de septiembre abordó a la capitana de don Juan una fragata de Andrade con el anuncio de que los turcos esperaban en el golfo de Lepanto. La flota de la Liga salió el 3 de octubre del puerto de Guamenizas en dirección a Cefalonia, y el sábado 6, a la caída de la tarde, llegaba al puerto de Petela. Bazán aconsejaba entrar en el golfo y Andrea Doria temía aventurarlo todo en una jornada. En el Consejo se aprobó el plan de Bazán de presentar combate en la madrugada del día siguiente, frente al golfo de Lepanto. La maniobra ordenada permitió cerrar el golfo y dio tiempo a una perfecta colocación de la armada…