La Gran Compañía Catalana de Roger de Flor (II)

La conquista de Atenas y Neopatria

A partir de estos momentos, muy anárquicos serán los siguientes pasos de la Compañía. A ello hay que sumar también los diferentes líderes de la misma puesto que la figura de Bernat de Rocafort se vería muy desgastada, llegando a ser odiada por casi todo el mundo y finalmente derrocado.
Después de una odisea de aproximadamente seis años a través del territorio bizantino, en la primavera de 1311 vencieron a Gualterio V de Brienne, duque franco de Atenas (quien los contrató hacía años y que tras utilizarlos, faltó en su pago) en la batalla de Almiros (o de Cefis), conquistó su territorio y se estableció en él.
El ejercito franco se componía aproximadamente de 13.000 infantes, 800 hombres de caballería pesada franca y 2000 hombres entre caballería ligera y media. El ejército almogávar se componía de unos 3.000 infantes almogávares y unos 1.000 hombres de caballería de los cuales 500 también serian almogávares y otros 500 turcos que se les habrían unido en Asia Menor. En total 4.000 hombres.
La Compañía espera al ejército franco en una zona bastante húmeda y con algunos pantanos. La noche anterior al combate los almogávares preparan el terreno removiendo la tierra y humedeciéndola todavía más hasta convertirla en un lodazal. Los tradicionales gritos de batalla de los almogávares (¡San Jorge! ¡San Jorge!, ¡Aragón! ¡Aragón!, ¡¡Desperta ferro!!) inundan la llanura.
El día del combate como era de esperar en los franceses, estos inician el ataque con una carga masiva de la caballería pesada (dicha caballería es la caballería pesada franca, la mejor y mas famosa de Europa y hasta ese momento imbatida). Este ataque inicial y masivo pierde fuerza al restarle velocidad y homogeneidad en la línea de ataque de la caballería, en el barrizal que atraviesan hacia la formación almogávar. Estos los esperan formando una autentica falange de lanzas que frena y rechaza a la caballería pesada obligando a retirarse a los supervivientes para reagruparse.
Pero este reagrupamiento es imposible debido a que si el barro frenó el ataque inicial, en la retirada, el barro y con el agotamiento de los caballos hace caer a muchísimos jinetes o simplemente los ralentiza, lo que es aprovechado por los almogávares para poner en acción la segunda parte de su plan. Ésta consiste en una vez rechazados, lanzarse sobre la caballería francesa y exterminarlos en el lodazal.
Esto se consigue rápidamente, quedando la infantería griega auxiliar de los francos sola sobre el terreno, siendo embestida por los almogávares que los desbaratan y ponen en fuga. Es en ese momento, en el que la caballería almogávar y turca entra en combate con la típica persecución de un ejercito derrotado que huye en desbandada, se produce una autentica cacería humana. El resultado de la batalla es una victoria total almogávar sobre los francos y en total murieron los 3000 caballeros, atrapados en sus corazas a cambio de ¡3 almogávares!
Exterminada la caballería franca y con ella la mayoría de los franceses de Grecia, los almogávares van tomando todas sus ciudades convirtiendo el territorio en los ducados de Atenas y Neopatria feudatarios del reino de Aragón.
El secreto de la eficacia guerrera de la infantería almogávar era la extraordinaria rapidez y disciplina con la que se movía y se adaptaba, en cada momento de la lucha, a las circunstancias y el devenir de la batalla. Podían comenzar una batalla haciendo de ballesteros o lanceros, para pasar a atacar, con su característica ferocidad, armados con su temible "coltell" o espada corta. Una caballería ágil y eficaz daba soporte a la estrategia almogávar y la complementaba.
La epopeya almogávar precipitó la revisión de las estrategias militares de la época, bien representadas en la prestigiosa caballería de los barones francos en Grecia. El encorsetamiento del caballero y el de su caballo dentro de las carcasas de hierro, cada vez más pesadas, y la nula capacidad de maniobra demostrada delante de una infantería ágil y activa como la catalana, llevaron a cuestionar la eficacia de la caballería pesada como cuerpo de choque.