Aquelarre
 
Alicante - Castillo de Villena
El actual castillo de Villena es el resultado de distintas fases constructivas que a lo largo de su historia han conformado el aspecto que actualmente tiene. La barrera exterior, hoy muy derruida, es de época musulmana, aunque el resto del castillo fue construido, en una primera fase, en el siglo XIV, fecha de la base de su torre del homenaje.
En 1460 conoció una verdadera reedificación en la que se levantó el cuerpo superior de la torre del homenaje, pero se respetó la base de la misma, quizá por conservar la bóveda con decoración geométrica que su única estancia lucía y que fue destruida en parte durante la Guerra de la Independencia, cuando el castillo fue atacado. Se intentó recuperar entonces parte del dibujo de esta bóveda, rellenando sus huecos con ladrillos caseros que nada tienen que ver con el dibujo original.
El castillo de Villena se eleva al pie de una sierra y consta de dos recintos. El más exterior de ellos, hoy casi derruido, posee torreones redondos. El recinto interior conforma el castillo propiamente dicho en donde destaca la gran torre del homenaje. Ésta, con más de 20 metros de altura, posee dos partes diferentes: la almohade, con dos pisos y construida en tapial; y la cristiana, en la zona superior, con ángulos redondeados y 8 garitones, edificados en mampostería, posiblemente en el siglo XV.
La localidad de Villena contó con una población estable ya en época romana y un alcázar musulmán cuya barrera aún se conserva. En 1240, este castillo fue tomado por las tropas de Jaime I de Aragón, a quien se unieron las fuerzas de caballería de la Orden de Calatrava y las del infante de Aragón, don Fernando. A partir de este momento, el castillo de Villena fue posesión de distintos nobles, tanto castellanos como aragoneses.
Por medio del tratado de Almizrra, Jaime I lo cedió a su yerno el rey de Castilla, Alfonso X, pasando posteriormente al nieto de éste último, el Infante castellano don Juan Manuel, quien lo cedió a su hija, doña Juana, esposa de Enrique de Trastámara. Cuando éste llegó al trono castellano lo donó, con el título de marquesado, al infante de Aragón don Alfonso, de quien pasó al privado real don Álvaro de Luna.
En 1445 pertenecía a don Juan Pacheco, nombrado nuevo marqués de Villena, pero que fue desposeído de esta propiedad por los Reyes Católicos una vez que llegaron al trono y en castigo por haber apoyado las pretensiones de Juana la Beltraneja, al trono de Castilla. Fue encomendado entonces el castillo al conde Sástago, que no debió ocuparse mucho de su mantenimiento y cuidado, pues no llegó a nombrar alcaide. Durante la Guerra de la Independencia en 1811, fue atacado por las tropas francesas que volaron sus muros, actualmente restaurados. Fue declarado monumento nacional en 1931.
Dos relevantes nobles castellanos ocuparon casi sucesivamente el marquesado de Villena y por lo tanto la posesión del castillo: don Juan Manuel y don Juan Pacheco. El primero de ellos tomó posesión del señorío por donación de su abuelo Alfonso X. Fue en este castillo en donde residió su futura esposa, Constanza de Aragón, tras la firma de sus desposorios con el infante en 1306, y hasta 1311, fecha del enlace.
Más tarde fue heredado el señorío por la hija de don Juan Manuel, doña Juana, reina de Castilla por su matrimonio con Enrique de Trastámara. Don Juan Pacheco, primer marqués de Villena, poseyó este señorío desde 1445 a 1468, año en que renunció a él en favor de su hijo Diego López Pacheco, que posteriormente fue nombrado Maestre de la Orden de Santiago. Éste último señor del castillo fue víctima de una rebelión de sus propios vasallos que realizaron una masacre entre la población conversa, refugiándose seguidamente en el castillo, en donde fueron sitiados, capitulando en septiembre de 1476.
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