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Badajoz
- Castillo de Medellín |
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Es difícil
de fechar el comienzo de las obras de construcción
del castillo de Medellín, ya que al igual que otros
castillos extremeños, carece de características
arquitectónicas definidas. Existe una base romana,
tal y como lo demuestran los sillares conservados en el lado
Norte de la barrera exterior. Sobre ellos se edificó
una alcazaba musulmana y posteriormente un castillo cristiano
del que apenas debía quedar nada en pie cuando en el
siglo XIV, Juan Alfonso de Alburquerque comenzó las
obras de una nueva fortificación. |
Habiendo sido desmantelada
ésta a mediados de aquella centuria, volvió
a ser reedificado en los últimos años de ella,
aunque en el XV conoció distintas ampliaciones y modificaciones
en su estructura, como la construcción de una pared
medianera que divide el recinto en dos partes desiguales.
También es de esta fase constructiva una puerta situada
en el extremo Oeste del recinto interior, la antepuerta del
Sur en el recinto exterior, las garitas sobre soportes escalonados
y una gran tronera de ojo de cerradura invertido en la torre
Norte. Las modificaciones más importantes las conoció
la fortaleza ya durante la guerra civil de 1936, cuando se
realizaron distintas ampliaciones en las dependencias interiores
así como ranuras de hormigón para ametralladoras. |
La
fortaleza de Medellín está considerada como
una de las más interesantes de la comunidad extremeña.
Está situada sobre un cerro desde el que domina el
puente sobre el Guadiana y una amplia zona de la región
de La Serena. Posee una planta irregular, oblonga, con 150
metros de longitud por 70 de anchura, dividida en dos recintos
amurallados que a su vez están separados por un muro
transversal. Exteriormente, el castillo es inexpugnable por
su flanco Noroeste, mientras por el Norte lo rodean los ríos
Guadiana y Ortigas y en el Este se sitúa junto a un
fuerte escarpado.
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El
primer recinto, el más exterior, está construido
en mampostería, situándose a menos de 20 metros
de aquél el segundo recinto, que se encuentra mejor
conservado. En los ángulos hay torres redondas de mampostería
unidas entre sí por una muralla almenada, en uno de
cuyos lienzos se encuentra la puerta principal de la fortaleza,
formada por un arco ojival y decorada en su dintel con un
escudo que podría pertenecer al Infante don Sancho,
hijo del rey castellano Alfonso XI. |
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Junto
a la puerta de entrada se levanta la torre del homenaje.
De mayores dimensiones que las demás (aproximadamente
20 metros de altura), tiene una planta cuadrada, y está
realizada en piedra de sillería. Poseía el
castillo en una de sus torres una galería cubierta
sostenida por arcos, que han desaparecido casi en su totalidad
y que fueron realizados en los últimos años
del siglo XV.
Lo
estratégico del altozano sobre el que se alza el
castillo de Medellín, y desde el que se domina toda
la zona conocida como La Serena, propició la existencia
de un puesto fortificado desde la Antigüedad. Medellín
fue fundación romana, identificándose con
la Colonia Metellinense que cita Plinio como una de las
cinco existentes en la Lusitania. Contó en este tiempo
con un castro fortificado, en la misma zona donde hoy se
alza el castillo, y que poseía gran importancia en
las comunicaciones del territorio, dada su cercanía
a la vía que unía Emérita con Córdoba,
al tiempo que protegía el puente sobre el Guadiana.
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Muy poco se
conserva de este primitivo castro romano, al igual que de
su sucesor: un alcázar islámico que fue tomado
por el ejército de Fernando III el Santo en 1234. La
importancia de la posición geográfica del castillo
y villa de Medellín motivó la concesión
de ciertos privilegios al territorio, como la celebración
de dos ferias anuales. Ya en el siglo XIV, el señorío
de Medellín fue donado a Juan Alfonso de Alburquerque
por parte del rey castellano Pedro I.
La caída en desgracia
de este privado, supuso el desmantelamiento del castillo según
una orden real fechada en 1354. Veinte años después
pertenecía el señorío al Infante don
Sancho, hijo de Alfonso XI de Castilla, que reconstruyó
la fortaleza. Ya en el siglo XV, la Corona de Castilla tomó
posesión de él evitando así las luchas
nobiliarias que se estaban produciendo, aunque en 1445, Juan
II lo cedió a su favorito, don Juan Pacheco, siendo
heredado más tarde por su hija Beatriz.
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El castillo
de Medellín fue uno de los que logró salvarse
de las medidas dictadas por los Reyes Católicos en
el sentido de desmantelar aquellas fortalezas susceptibles
de albergar a nobles levantiscos. Su historia militar desde
entonces no aporta ningún hecho reseñable hasta
1809 en que fue testigo de la batalla que en Medellín
enfrentó a las tropas invasoras francesas y a las españolas,
que sufrieron entonces una dura derrota. Más tarde
se convirtió en cuartel durante la guerra civil española,
tras la cual fue declarado monumento del Tesoro Artístico
Nacional. |
Durante el
siglo XV residió en este castillo de Medellín
el primer marqués de Villena, don Juan Pacheco. A su
muerte heredó la fortaleza su hija Beatriz, que contrajo
matrimonio con Rodrigo Portocarrero y protagonizó un
hecho que influyó notablemente en la estructura del
castillo. Parece ser que la pared que lo divide en dos fue
construida a raíz del castigo impuesto por ella misma
a su hijo, Juan Portocarrero, quien permaneció preso
en la torre Norte de la fortaleza durante la guerra de sucesión
en Portugal (1475- 1479), conflicto que quería aprovechar
la condesa de Medellín para traspasar su patrimonio
a los Silva, familia de la misma línea que su segundo
esposo, el conde de Cifuentes. |
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