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Granada
- Castillo de la Calahorra |
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El
castillo de Calahorra comenzó a construirse en 1509,
finalizando sus obras cuatro años después. Exteriormente
quedó inacabado pues no se concluyó una barrera
que, rodeando todo el conjunto, había de ir rematada
con almenas dobles.El castillo de Calahorra comenzó
a construirse en 1509, finalizando sus obras cuatro años
después. Exteriormente quedó inacabado pues
no se concluyó una barrera que, rodeando todo el conjunto,
había de ir rematada con almenas dobles. |
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Situado
a 20 kilómetros al Sur de Guadix, sobre un montículo,
la imponente mole del castillo de La Calahorra es un claro
ejemplo de arquitectura militar gótico-mudéjar
del Sur de España. Su aspecto exterior macizo, con
una planta cuadrada que posee un cubo en cada uno de sus ángulos
y un cuerpo que sobresale hacia poniente, se debe sobre todo,
al espesor (4 metros) de sus altos muros, que, cerrados en
su parte inferior, poseen ventanas cuadradas en la superior. |
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Rematado
por un adarve cubierto y otro volado, destacan del conjunto
las torres cubiertas con pequeñas cúpulas. Todo
ello confiere al castillo aspecto de fortaleza, impresión
que contrasta con la arquitectura civil y palaciega que su
arquitecto, Lorenzo Vázquez, confirió al interior
del castillo. De él destacan la escalera genovesa,
diez amplios salones y la capilla. Pero quizá lo que
más llama la atención, una vez franqueadas las
puertas del castillo, sea el patio italiano decorado en mármol,
obra del arquitecto y escultor genovés Michaene Carlone. |
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Consta
de dos pisos con galería de arcos, sobre cuyas columnas,
contemplamos los blasones de la familia de Rodrigo de Vivar
y Mendoza, su propietario, y los de su segunda esposa, María
de Fonseca. Observando los elementos constructivos del interior
y el exterior del castillo, se distinguen claramente dos estilos:
el de la escuela florentina, más patente en el tratamiento
de las piezas de mármol del patio, y la escuela lombarda
que realizó su trabajo sobre piedra del país
bajo la dirección de Egidio de Gaudria. Todo ello convierte
a La Calahorra en un claro ejemplo del castillo-palacio del
Renacimiento español. |
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Desde
su nacimiento el castillo de La Calahorra fue un ejemplo de
fortaleza inexpugnable. Conoció los primeros ataques
bélicos en 1510 cuando su propietario, Rodrigo de Mendoza,
se alzó contra el poder real, desafiando la normativa
de fortificación de casas nobiliarias. Tras su pertenencia
al marquesado de Cenete, el castillo de La Calahorra pasó
a ser propiedad de los ducados del Infantado y de Osuna. Fue
declarado Monumento Nacional en 1922. La solidez de sus muros
y lo recio de su construcción se hizo patente en diciembre
de 1943, cuando un corrimiento de tierras sepultó más
de cien viviendas de la villa vecina, no siendo afectado el
castillo tras este suceso. |
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Sin
duda el personaje histórico más íntimamente
relacionado con el castillo de La Calahorra fue el propietario
de estas tierras y artífice de su construcción,
Rodrigo de Vivar y Mendoza. Era hijo bastardo del Cardenal
Mendoza, consejero de los Reyes Católicos, y de doña
Mencia de Castro. Legitimado su nacimiento por expreso deseo
de los monarcas, se le concedió también el marquesado
de Cenete, compuesto por aquellas villas arrebatadas a los
musulmanes tras los enfrentamientos de 1489, y en agradecimiento
a su valerosa participación en la guerra de Granada. |
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Estuvo
casado en primeras nupcias con doña Leonor de la Cerda,
única hija del duque de Medinaceli, aunque posteriormente
contrajo un segundo matrimonio con doña María
de Fonseca. El sello de la fuerte personalidad de Rodrigo
de Mendoza se ve reflejado en la construcción del castillo
de La Calahorra, cuyas obras siguió muy de cerca. Fue
él mismo quien contrató a Michaene Carlone,
arquitecto y escultor genovés, que labró el
mármol del patio del palacio en Italia, transportando,
más tarde, las piezas a España. |
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No satisfecho
del todo con el trabajo de Carlone, Rodrigo de Mendoza contrató
otro grupo de artistas, italianos también y dirigidos
por Egidio de Gaudria, para que labraran otra parte del patio
en piedra el país. Curiosa, y a la vez representativa
del carácter de Rodrigo de Mendoza es la inscripción
hallada en la galería inferior del castillo y que reza
así: "El primer marqués Rodrigo de Mendoza,
en 1510, a sus treinta y siete años de edad, mandó
levantar esta casa en solaz suyo, pero como estaba obligado
a una ociosidad involuntaria a consecuencia de su huida del
gobierno de nuestra Hispania infeliz se retiró a este
monte, y se entretenía andando así marginado,
mientras tanto que no se le permitía pensar en intentar
otra cosa". |
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