Aquelarre
 
Gudalajara - Castillo de Cifuentes
Aunque existió en este mismo lugar un puesto fortificado anterior, el actual castillo de Cifuentes comenzó a construirse en 1324. En esta fecha, el Infante don Juan Manuel, señor de estas tierras, ordenó el comienzo de la edificación de una fortaleza sobre construcciones anteriores difíciles de fechar, aunque probablemente no muy antiguas, tan sólo de la centuria anterior.
Erigido sobre una pequeña loma y con una apariencia de inmensa mole de piedra, el castillo de Cifuentes fue mandado construir por el noble castellano don Juan Manuel. Sus muros, que conforman una planta rectangular, poseen torres en las esquinas de distintas formas: la situada en el Noroeste de la fortaleza es de planta redonda, siendo cuadradas las otras dos y pentagonal la del homenaje. La puerta de ingreso al castillo es acodada, lo cual demuestra la influencia islámica de sus constructores. En origen el castillo estuvo rodeado por un foso, hoy en día cegado.
La localidad de Cifuentes debe su nombre al gran número de manantiales naturales que existen en sus alrededores. Era villa de señorío que fue concedida por Alfonso X el Sabio a su amante, doña Mayor Guillén, del linaje de los Guzmán. A partir de este momento, el señorío enlaza su historia con la de los soberanos lusos, pues doña Beatriz, hija del rey castellano y doña Mayor, lo hereda a la muerte de su madre, ya estando casada con Alfonso III de Portugal.
Su hija, la Infanta doña Blanca de Portugal, madre del rey Dionis, también se preocupa de embellecer Cifuentes finalizando la construcción del templo parroquial que iniciara su madre. Al fallecimiento de doña Beatriz, es su hija doña Blanca quien hereda el señorío junto a otros bienes con que le dota su abuelo, Alfonso X, con la intención de conseguir para ella un buen matrimonio. La problemática castellana del momento, con el enfrentamiento entre el rey y su hijo, el futuro Sancho IV, impide que los deseos del monarca se lleven a cabo.
Pero aunque doña Beatriz no puede contraer matrimonio, no se interrumpen sus amores con el noble portugués Pedro Núñez Carpenteiro, siendo ambos los padres del futuro Maestre de Calatrava Pedro Núñez de Prado. El señorío de Cifuentes, entretanto, sigue engrandeciéndose y aumentando sus defensas con la construcción de un recinto amurallado que en 1324, cuando la villa pase por compra al Infante castellano don Juan Manuel, albergará al castillo. Ya en el siglo XV el rey Juan II donó la fortaleza a su privado don Álvaro de Luna, quien lo cedió al alférez mayor de Castilla, Juan de Silva.
Esta fortaleza jugó un importante papel durante la Guerra de Secesión española, cuando fue tomada por las tropas del archiduque Carlos, candidato al trono de España frente a Felipe de Borbón, el futuro Felipe V. Durante la Guerra de la Independencia, siguió teniendo el castillo su importancia militar, pues fue ocupado por dos veces por las tropas leales al Empecinado. Durante la guerra civil española sufrió el castillo de Cifuentes grandes destrozos en sus muros, por lo que hubo de ser reconstruido.
Sin duda los personajes más relacionados con este castillo son el Infante don Juan Manuel, su constructor, y la princesa de Éboli. Al noble castellano pertenecen los escudos que la fortaleza ostenta en la zona de Poniente, bajo un arco apuntado. Hijo del Infante don Manuel, el menor de los habidos por Fernando III el Santo y Beatriz de Suabia, nació en Escalona en 1282. Quedó huérfano a muy temprana edad y dada su condición de hijo de Infante de la Corona de Castilla, ocupó desde muy joven un importante lugar en la Corte como regente durante la minoría de edad de Alfonso XI.
Sus rebeliones contra este monarca y el gran patrimonio que había logrado acumular, hicieron de don Juan Manuel uno de los nobles más potentados del reino castellano, hasta el punto de manejar los hilos de la política del reino entablando relaciones directas con el soberano aragonés, tal y como nos demuestra la numerosa documentación que desde el castillo de Cifuentes envió al monarca de aquél reino, Pedro IV. Fue don Juan Manuel señor de Cifuentes desde el año 1317, en que lo adquirió por compra a doña Blanca, aunque hasta siete años después no comenzó la construcción del castillo edificado según sus deseos.
Heredado el señorío por su hija doña Juana, reina de Castilla por su matrimonio con Enrique II de Trastámara, Cifuentes pasa, al cabo del tiempo, a manos de la poderosa familia de los Silva. El cuarto conde de Cifuentes, don Fernando de Silva, es el propietario del castillo cuando su hija Catalina, esposa de Diego Hurtado de Mendoza, da a luz en 1540 y en el propio castillo a su hija, doña Ana de Mendoza de la Cerda y Silva, posteriormente princesa de Éboli por su matrimonio con el noble portugués poseedor de este título.
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