Aquelarre
 
Jaen - Castillo de Sabiote

Aunque la mayor parte del actual castillo-palacio de Sabiote data del siglo XVI, las zonas más antiguas de este recinto fortificado debieron construirse en el IX, época en la que el cerro sobre el que se alza la fortaleza era de gran importancia estratégica para los musulmanes que habitaban la zona. Con la toma del puesto fortificado de Sabiote por los cristianos, ya en el siglo XIII, conoció importantes reformas arquitectónicas mucho más acusadas cuando la Orden de Calatrava se hace cargo de ellas.

Sabemos poco de la edificación del castillo en estas fechas aunque es evidente, tras los estudios realizados en el recinto, que en el siglo XIV existía allí un edificio de planta rectangular del que se restauraron algunos lienzos de sus murallas y torres que ya amenazaban ruina. Pero fue en la primera mitad del siglo XVI, siendo el castillo de la familia Cobos, cuando la importancia de las obras es tal que casi podemos hablar de la edificación de un castillo de nueva planta, pese a que en 1533 se habían realizado algunas tareas de restauración en él, tal y como han demostrado los estudios arqueológicos realizados en el castillo a partir de 1981.
El castillo-palacio de Sabiote no es una construcción homogénea ya que, aunque fue construido en el siglo XVI, las edificaciones anteriores que en él subyacen, le imprimen un carácter híbrido. Se encuentra situado en el ángulo Nordeste de la población y posee una planta pentagonal, con torres en sus ángulos. De uno de los muros sobresale un lienzo exterior con una cuarta torre. Al Norte del recinto se sitúa la zona más moderna del edificio, que cuenta con muros más delgados que el resto, y en donde se encuentran la residencia palaciega.
El primitivo castillo debió contar con una planta cuadrada franqueada en sus esquinas por cubos o torres, siguiendo un esquema preestablecido en todas las fortalezas musulmanas de Al-Andalus. Posteriormente, quizá en la reestructuración del castillo realizada entre 1533 y 1535, se le añadieran dos torres más, que también fueron modificadas tras la reforma que realizara Cobos al adquirirlo. Lo más llamativo en este castillo son los elementos defensivos que siguen las directrices de la fortificación abaluartada utilizadas en Italia en el siglo XVI. Un ejemplo de ello son las troneras de la torre Noroeste y las dobles espingarderas de las almenas, que coexisten con motivos civiles de escudos heráldicos y grutescos en las pilastras.

Bajo las construcciones de la zona Sudeste del castillo existen galerías abovedadas con una casamata de comunicación. El interior de la fortaleza se encuentra casi totalmente arruinado, conservándose tan sólo parte del patio, que debió ser triangular, y de donde parte una escalera construida en el muro de acceso al adarve. Debió contar el patio con una arquería de columnas y capiteles jónicos, conservándose tan sólo en esta zona un gran salón como único resto.

La importancia de Sabiote como lugar propicio para la instalación de una plaza militar es muy antigua. Los recientes estudios arqueológicos realizados en la zona en donde se alza el castillo, conocida como La Loma, arrojan una secuencia de asentamiento que, comenzando en la Edad de Bronce, conoce una continuidad durante la época ibérica y visigoda. Se constata también que en torno al siglo IX existió un asentamiento musulmán duramente atacado en 1137 por Alfonso VII, que no logró tomarlo. Las fuentes árabes se refieren a este primer emplazamiento como "castillo de Sabiyuta, demarcación de Úbeda, en la Cora de Jaén".

La importancia de Sabiote como puerta de entrada a la conquista cristiana de esta zona jienense, motivó nuevos ataques cristianos que culminaron con la destrucción del primitivo castillo en tiempos de Alfonso VIII. Ya con Fernando III, la toma de Sabiote es clave para el avance hacia la capital de la Cora musulmana de Jaén, pues desde ella se controlaban los caminos alternativos de Sierra Morena al Este del paso del Muradal, al tiempo que se aislaba el enclave musulmán de Úbeda.

Fue en el primer tercio del siglo XIII cuando la toma de Sabiote se hizo efectiva por parte del ejército cristiano, comenzando para este enclave una etapa protagonizada por la concesión de una nueva reglamentación jurídica basada en el Fuero de Cuenca. A partir de 1254, la villa y el castillo pasan a ser posesión de la Orden de Calatrava, que con este asentamiento redondeaba sus posesiones en el alto Guadalquivir, entrando a formar parte ya en el siglo XIV de un patrimonio que englobaba también a las plazas fuertes de Canena, el Collado y Torre de Calatrava.
Durante el siglo XV, el castillo de Sabiote mantuvo su protagonismo militar en las luchas ocurridas, en esta zona de La Loma, a raíz de las disputas dinásticas tras la muerte del rey castellano Enrique IV. Pero fue el siglo XVI el de mayor esplendor para la villa y el castillo de Sabiote, sobre todo a raíz de su enajenación del patrimonio de la Orden de Calatrava por parte de Carlos V y su posterior adquisición por parte de Francisco de Cobos, al ser imposible para la Corona su mantenimiento. Es a partir de este momento, 1537, cuando el castillo de Sabiote conoce sus más profundas reformas arquitectónicas al tiempo que se convierte en núcleo de un mayorazgo fundado por su nuevo dueño. En 1931 fue declarado Monumento Nacional.
Fue Francisco de Cobos, considerado por algunos como valido del emperador Carlos V, el impulsor de la construcción del castillo de Sabiote tal y como ahora lo contemplamos. Verdadero mecenas del renacimiento español, Cobos introdujo en la edificación de Sabiote elementos artísticos italianizantes, al tiempo que reforzaba el carácter militar de la fortaleza para prevenir, según algunos, la amenaza de los turcos y franceses. Esta última motivación no es compartida por todos los historiadores que argumentan la lejanía del mar en relación a Sabiote y por tanto la relativa necesidad de fortificar el castillo por esta causa.
Es evidente, sin embargo, que la cantidad de armas que el mismo Cobos encarga en Italia, así como la maquinaria de guerra que según el inventario de 1567 posee el castillo, debían tener una profunda causa. Todo ello unido a que en Sabiote se aplican los principios de fortificación abaluartada seguidos en esa época en Italia, nos inducen a pensar que Cobos quiso realizar un castillo en el que confluyeran los estilos militar y renacentista. Ello queda evidenciado en la elección de los arquitectos que trabajaron en las obras.
Uno de ellos, Andrés de Vandelvira, maestro cantero, trabajaría en la zona más palaciega de Sabiote, quedando la estrictamente militar en manos de algún ingeniero del emperador Carlos V, quizá Benedetto de Ravenna. La finalidad de Cobos con la reconstrucción de Sabiote y la adquisición de las villas de Torres y Canena fue la creación de un mayorazgo, cuyos trámites interrumpió su muerte acaecida en 1547. Su viuda, doña María de Mendoza, VI condesa de Ribadavia, se encargo de llevar a efecto los deseos de su marido, creando un amplio patrimonio que más tarde heredó el hijo de ambos, Diego de Cobos.
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