| |
Jaen
- Castillo de Santa Catalina |
 |
 |
La
cúspide del cerro sobre el que hoy se asienta el
castillo de Santa Catalina estuvo ocupado originalmente
por una alcazaba islámica construida en el siglo
VIII. A partir de este momento podemos distinguir tres fases
constructivas en el castillo. En la primera de ellas, del
siglo XIII al XV, en el cerro de Santa Catalina se construiría
la mayor parte de la fortificación, edificándose
las seis torres y los lienzos de muralla que conforman la
planta del castillo. Se erigió así, lo hasta
ahora conocido como Alcázar Nuevo. A finales de esta
fase constructiva se levantó la torre del homenaje.
|
|
La
segunda fase se inició en el siglo XVII, cuando se
remodelaron las dependencias internas del castillo reutilizando
materiales existentes en el mismo recinto. Ya en los inicios
del siglo XIX, con la toma de la fortaleza por las tropas
franceses, conoce el castillo de Santa Catalina una tercera
fase de construcción en la que se modifican nuevamente
sus dependencias interiores. Se articula ahora el castillo
en tres áreas: la de acceso, la del patio de armas
inferior y la del patio de armas superior, situado al Noroeste
del recinto. |
Fueron
también los franceses los constructores de un hospital
en el interior del recinto fortificado, así como de
una serie de pabellones destinados al gobernador de la plaza
y a la guarnición. De ellos no quedan ahora más
que escasos restos de su basamento. La zona denominada como
Alcázar Viejo, la más antigua y situada en el
Oeste del cerro, fue nuevamente remodelada en 1965 para instalar
en ella un Parador Nacional de Turismo. |
|
|
Elevado
sobre una cumbre desde la que se divisa la ciudad de Jaén,
el castillo de Santa Catalina se nos aparece como una fortaleza
inexpugnable sobre un rocoso cerro. Su planta es trapezoidal
adaptándose al difícil terreno sobre el que
se asienta. Los lienzos de sus murallas muestran seis torres
de distinta planta: la del Homenaje, la de las Damas, las
Torres Albarranas, la Torre de la Vela y la de las Troneras.
La del homenaje, con su forma rectangular, domina el conjunto
no sólo por su mayor altura, sino también por
la robustez de sus muros. |
 |
Es
en su mayoría de fábrica musulmana, aunque también
son evidentes los cambios efectuados por los cristianos tras
la conquista de la plaza en el siglo XIII, por lo que combina
elementos arquitectónicos islámicos y góticos.
En su mayor parte lo que hoy conserva pertenece al siglo XV.
Destaca también la llamada torre de las Troneras, en
donde hallamos unas pequeñas estancias utilizadas como
retrete y vertedero de basuras, y que permitían la
evacuación de los desechos hacia el exterior de la
torre a través de las mismas troneras.
|
|
Se
conservan aún en el interior del castillo aljibes y
mazmorras subterráneas, que fueron trasformadas por
los franceses cuando tomaron el castillo durante la Guerra
de la Independencia. Unida a la fortaleza mediante un arco
a modo de puente, se encuentra la capilla de Santa Catalina,
en la que también se mezclan elementos constructivos
islámicos y cristianos. Posee una sola nave con bóveda
apuntada y una cúpula peraltada. |
La
misma situación estratégica del cerro donde
se alza el castillo motivó la edificación
en su cumbre de un puesto fortificado musulmán ya
en el siglo VIII. Tras la conquista de Jaén, en 1246,
por las tropas de Fernando III el Santo, la alcazaba musulmana
fue bautizada con el nombre de Santa Catalina, pues tradicionalmente
se acepta que fue el día de la advocación
a esta santa (25 de noviembre) cuando la conquista se hizo
efectiva, aunque no existe ningún documento que nos
informe de ello. La fortaleza allí existente fue
sustancialmente modificada, añadiéndose entonces
elementos defensivos cristianos.
|
|
|
Los
cambios más importantes en su estructura arquitectónica
se dieron, sin embargo, durante los reinados de Alfonso X
y Fernando IV de Castilla, durante los cuales, el castillo
jugó un importante papel en la política reconquistadora
castellana de Andalucía. En el transcurso de la Guerra
de la Independencia, la fortaleza de Santa Catalina fue tomada
por los franceses. La habitaron poco tiempo, pues hubieron
de abandonarla tras la derrota sufrida por su ejército
en la batalla de Bailén. |
|
|
No
obstante su paso por este castillo dejó honda huella
y numerosos restos sobre todo en las estancias subterráneas,
en donde, según documentación de la época,
se instaló un hospital con capacidad para cincuenta
camas. Actualmente, el castillo se encuentra muy restaurado
y modificado en su estructura ya que se habilitaron sus estancias
como Parador Nacional de Turismo. |
|
Quizá
sea el rey castellano Fernando III el Santo uno de los monarcas
más ligados al castillo de Santa Catalina, ya que fue
él quien se lo arrebató a los musulmanes, ordenando
después la celebración de una misa, en agradecimiento
por la victoria. Esta celebración tuvo lugar en la
capilla de castillo, que posteriormente, en el siglo XIV,
contaba con unos frescos en donde se narraba la vida del obispo
de Jaén, San Pedro Pascual, mártir cristiano
que prefirió seguir prisionero en Granada predicando
el Evangelio a ser rescatado por los cristianos, que no pudieron
evitar su decapitación en 1302. |
|
En
el siglo XV, uno de los residentes más ilustres del
castillo de Santa Catalina fue don Miguel Lucas de Iranzo,
artífice de la construcción de la torre del
homenaje. Hombre de fuerte carácter logró atraer
la atención del rey castellano Enrique IV que, temeroso
de las intrigas de la alta nobleza, quiso crear una nueva.
A este recién nacido grupo pertenecía Miguel
Lucas de Iranzo ascendido a condestable de Castilla por decisión
real y nombrado también alcaide de Jaén. |
 |
|
|