| |
Madrid
- Castillo de Chinchón |
 |
 |
Los
restos del castillo que actualmente se contemplan en la
localidad de Chinchón datan de finales del siglo
XVI (1590-1598), fecha aproximada de su construcción
sobre otra fortaleza, destruida alrededor de 1521. Conoció
el castillo distintas fases de construcción o remodelación.
Una de ellas durante el siglo XVII y la más reciente
a comienzos de la presente centuria cuando fueron modificadas
sus estancias interiores para albergar en ellas una fábrica
de licores.
|
|
Al
Sur de la meseta en la que se asienta la localidad de Chinchón,
se encuentran los restos de su castillo. Construido en mampostería
caliza y rellenos de piedra los huecos de sus muros, el castillo
se halla formado por dos cuerpos cuadrangulares, unidos por
uno de sus ángulos, lo cual dota al recinto de seis
esquinas en las que se elevan torreones cilíndricos.
Posee un foso, de más de 15 metros de profundidad,
que no rodea la fortaleza por todos sus lados, ya que el declive
de la meseta sobre la que se asienta actúa, en algunos
de sus flancos, como defensa natural. |
|
Llama
la atención, también, que todo el conjunto del
castillo se eleve sobre un gran zócalo en forma de
talud. En el ángulo Noroeste del castillo y orientada
hacia la población, se erige una de las torres, considerada
como del homenaje, hecho que en cierto modo resulta anacrónico
dada la tardía fecha de construcción de la fortaleza,
cuyos sistemas defensivos corresponden más a los siglos
modernos que a los medievales. Por todo ello, la fortaleza
de Chinchón ha sido considerada un claro ejemplo de
castillo abaluartado. |
|
|
Actualmente
tan sólo se conserva la planta primera de las dos que
tenía la fortaleza, accediéndose a ella, en
el lado Sureste, por un puente mixto, con una primera sección
realizada en piedra y que salva gran parte del foso, y un
último tramo levadizo. La puerta de entrada al castillo
está formada por un arco de medio punto, enmarcado
en un dintel sobre el que se encuentra un blasón con
las armas de los Condes de Chinchón. Una vez levantado
el puente levadizo encajaría en este dintel, con lo
cual la defensa del acceso a la fortaleza se realiza por medio
de un sistema de doble puerta. El interior del castillo se
encuentra hoy casi totalmente destruido a causa de los distintos
usos que ha tenido durante su historia, y que han modificado
su estructura original. |
|
|
Sí
se conserva aún, en la esquina occidental del recinto,
una gran cámara abovedada con vanos de ventilación
al exterior, que debió ser utilizada como caballerizas.
Sus dimensiones y estructura nos hacen pensar que el castillo
de Chinchón debía estar bien preparado a la
hora de sufrir un largo asedio. En la actualidad está
considerado como un castillo de transición entre la
fortaleza medieval y las construcciones fortificadas de la
Edad Moderna, más preparadas para resistir un ataque
artillero. |
|
Parece
ser que, en la meseta sobre la que se asienta el actual castillo
de Chinchón, existió durante el siglo XV otra
fortaleza construida por el noble castellano Andrés
Cabrera, mayordomo mayor de Enrique IV. En 1520 la citada
fortificación sufrió un duro ataque de los comuneros.
Tras ello, sus muros debieron quedar muy maltrechos, pues
se determinó construir sobre sus cimientos otro castillo
que es el que ahora contemplamos. No se conserva nada de su
anterior estructura, hecho que ha llevado a pensar a algunos
historiadores que su emplazamiento exacto no fuera el que
describimos, sino al otro lado de la población, junto
a la iglesia. |
|
Esta
hipótesis es arriesgada, ya que el cerro en el que
se encuentra la parroquia , poseyó tradicionalmente
una ocupación religiosa. Erigido, por tanto, el actual
castillo de Chinchón durante el siglo XVI, sirvió
como residencia al linaje de los Cabrera, nombrados ahora
condes. A partir de 1706, fecha del ataque a la fortaleza
por las tropas del Marqués de Mina, que defendían
la candidatura del archiduque Carlos de Austria durante la
Guerra de Sucesión, el castillo ve desmantelada toda
su artillería, pero ya no es habitado por los condes. |
 |
|
Durante
la Guerra de la Independencia, en 1809, fue habitado por una
brigada polaca que formaba parte de las tropas francesas de
Napoleón que, antes de partir, desmontaron toda la
rejería de las ventanas incendiando parte del edificio.
Un siglo después su deterioro era completo al no impedirse
el saqueo de las piedras de sus muros, destinadas a la construcción
de casas y caminos en los alrededores. Debió ser durante
este periodo cuando la planta superior del castillo quedó
definitivamente destruida, y también cuando el interior
de la fortaleza fue objeto de los más variados usos. |
 |
Fue
transformado en casa de labranza y en fábrica de anises
de la misma localidad de Chinchón, sin que sus legítimos
propietarios, los condes de esta misma localidad pudieran
hacer nada por evitarlo. Actualmente, la fábrica de
licores ya no se encuentra en sus dependencias, muy destruidas
por el paso del tiempo. |
|
Íntimamente
relacionados con la historia del primitivo castillo se encuentran
los miembros del linaje Cabrera, posteriormente nombrados
condes de Chinchón. Dentro de esta familia, el que
históricamente adquiere una mayor relevancia es el
noble castellano Andrés Cabrera, miembro de la corte
del rey Enrique IV que supo, no obstante, seguir manteniendo
su privilegiada situación con la llegada al trono de
Isabel la Católica, quizá gracias a la amistad
que unía a la soberana con su esposa, Beatriz de Bobadilla. |
Recompensado
por Enrique IV, en agradecimiento a su defensa del Alcázar
de Segovia, Andrés Cabrera, fue nombrado Marqués
de Moya por los Reyes Católicos, desempeñando
también la alcaldía de Segovia. En 1480 la Corona
le hizo donación de la villa de Chinchón que,
a partir de ese momento, se convirtió en cabeza de
su señorío. Falleció en 1511, dejando
como sucesor a su hijo Fernando, nombrado Conde de Chinchón
diez años después. |
 |
|
|