Aquelarre
 
Málaga - Castillo de Antequera

Es muy difícil establecer una fecha exacta de construcción para el castillo de Antequera, pues la zona en la que se encuentra edificado estuvo habitada desde la Antigüedad, superponiéndose desde entonces un puesto de vigilancia, más o menos estable, en el mismo lugar en el que se alza hoy el castillo. Es innegable su base romana aunque la construcción del castillo se debe ya a época musulmana, posiblemente al siglo VIII, conociendo adiciones en sus muros en los siglos XII o XIII.

De esta fecha debieron ser algunas de las torres, no conservadas hoy, y que recibían distintos nombres: la Torre Blanca, la Torre de la Ciudad, la de la Escala, etc. Sus habitantes realizaron durante su historia activa algunas reformas, como la construcción de la torre del homenaje en el siglo XV, a la que se le añadió en la centuria siguiente un templete cuadrado con un reloj. Del siglo XVI es también el llamado Arco de los Gigantes, puerta de acceso para rodear las murallas de la fortaleza.
El castillo de Antequera se alza sobre una pequeña elevación de terreno desde el que domina a la población del mismo nombre. Su estructura es simple, pues consta de dos torres de posible construcción romana, unidas por un lienzo de muralla.

La torre de menor altura fue destinada durante algún tiempo a polvorín, mientras que la otra sufrió algunas reformas arquitectónicas desde su primitiva construcción islámica y las siguientes reformas cristianas. Se edificó sobre ella un templete de base cuadrada, destinado a cobijar un reloj. Esta torre recibió el nombre de Torre del Reloj o del Papabellotas y actualmente es propiedad del Ayuntamiento.

La ciudad de Antequera tuvo una gran importancia estratégica desde la época romana, en que era denominada Anticaria. Más tarde con la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica, su privilegiada situación se acentuó al convertirse en baluarte fronterizo de la defensa del Reino de Granada.
Fue entonces denominada Medina Anticaria, es decir, la ciudad de Antequera, que sobresalió también a nivel administrativo, siendo sus gobernantes nombrados directamente por el califa de Córdoba. Posteriormente, Antequera se integró primeramente en la taifa de Málaga, para pasar después a la de Granada, cuyo rey Badis reformó la primitiva alcazaba.
Los almohades reunificaron el territorio, que se integró más tarde en el reino nazarí de Granada. Intentaron los castellanos en 1361 y durante el reinado de Pedro I, tomar el castillo de Antequera, más la resistencia de los musulmanes les hizo desistir de su propósito hasta los primeros años del siglo XV, en que lograron romper las férreas defensas de la muralla y el castillo, tras un largo asedio de cinco meses. Antequera se convirtió entonces en una importante base cristiana contra el reino de Granada.
Íntimamente ligado a la ciudad de Antequera y a su castillo se encuentra el infante don Fernando (1380-1416), hijo de Juan I de Castilla y nieto de Pedro IV de Aragón. Fue en 1410 cuando don Fernando, que entonces ejercía el poder en Castilla como tutor del rey-niño Juan II, inició el cerco de la ciudad de Antequera atacando sus murallas periódicamente durante los cinco meses que duró el asedio.
El 24 de septiembre del año antes citado las tropas cristianas entraron en la ciudad, cuya denominación tomó el tutor como sobrenombre, siendo conocido ahora como Fernando de Antequera, que ocupó el trono de Aragón y Sicilia tras la muerte de Martín el Humano y el Compromiso de Caspe.
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