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Salamanca
- Castillo de Alba de Tormes |
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Los
escasos restos del castillo de Alba de Tormes, muy arruinado
tras la Guerra de la Independencia y del que tan sólo
queda en pie una gran torre cilíndrica, nos dificultan
su datación de una forma precisa. Debió comenzar
a edificarse en los siglos XV y XVI sobre construcciones anteriores,
que se encontraban adosadas a las murallas de la villa. |
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Esta
antigua fortaleza fue reestructurada por el rey castellano
Sancho IV, quien en el siglo XIII fortifica lo construido
en época de Fernando II, añadiendo cinco torres
y un patio de armas con aljibe. La Guerra de las Comunidades
debió arruinar todo el conjunto que, una vez en manos
de la Casa de Alba, fue reedificado otorgándole un
aspecto más militar que palaciego. |
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Situado
en la población del mismo nombre, el castillo de Alba
de Tormes, formaba parte, en el siglo XII, de una línea
fronteriza que, marcada por el cauce del río Tormes,
nació a raíz de la repoblación de la
denominada Extremadura leonesa. Hoy en día, del suntuoso
castillo-palacio de los Duques de Alba, que poseía
seis torres, sólo queda en pie una de ellas: la denominada
de la Armería. |
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De
imponente aspecto macizo, esta torre fue construida en el
siglo XV, con una planta circular y un remate en la parte
superior de sus muros compuesto por una cornisa sobre modillones
imitando matacanes. Su interior está dividido en cuatro
plantas, de las que destaca la segunda de ellas decorada con
frescos a modo de tapices. Fueron realizados entre 1567 y
1571, y representan episodios de la batalla de Mühlberg,
así como temas mitológicos de Marte, la Fama
y la Victoria, y alegóricos de las Artes Liberales
y las Virtudes, obra del artista italiano Cristóbal
Passini. |
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Documentalmente
nos consta que la villa de Alba de Tormes ya poseía
unpuesto fortificado, en el mismo lugar donde hoy se alza
la Torre de la Armería, en el año 1140. Conocemos
la noticia a través del fuero dado por Alfonso VII
y en el que se hace referencia a este castillo, que se verá
envuelto en las querellas dinásticas entre Castilla
y León de finales del siglo XII. En 1304, la posesión
del castillo pertenece a Fernando de la Cerda, fluctuando
su propiedad, a partir de entonces, entre el Reino de Castilla
y los Infantes de Aragón. |
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En
1429, el monarca castellano Juan II, la confiscó para
cedérsela a Gutierre Gómez de Toledo, posteriormente
obispo de Palencia, que la entregó a su muerte a su
sobrino Fernando Álvarez de Toledo, más tarde
nombrado Conde de Alba. La guerra civil castellana del siglo
XV y los enfrentamientos con los comuneros en la centuria
siguiente, dañaron terriblemente sus muros. Fue la
Casa de Alba, propietaria del castillo en estos años,
la que construyó, sobre los cimientos del antiguo castillo,
una suntuosa fortaleza de aspecto palaciego. Su imagen exterior
y sus estancias habitables debieron ser impresionantes a juzgar
por los comentarios que viajeros del siglo XVIII, como Ponz,
nos han trasmitido. |
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Su destrucción
debió ser total a partir de 1809, fecha en que las
tropas francesas, al mando del mariscal Kellermann, lo atacan
repetidamente, mientras es defendido por el Duque de Parque,
que no logra evitar la caída de los muros del castillo.
Ello unido a los años de abandono sufridos por el castillo,
han dado como resultado los escasos restos que se han conservado
hasta hoy. |
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Fue Gutierre
Gómez de Toledo, obispo de Palencia, quien poseyó
en el siglo XV la antigua fortaleza de Alba de Tormes. Ésta,
por herencia, pasó a su sobrino Fernando Álvarez
de Toledo, que poseyó el titulo de conde, y con quien
arranca la Casa de Alba, poseedora a partir de 1472 del título
ducal en la persona de García Álvarez de Toledo.
La documentación conservada nos permite conocer la
cantidad que el duque de Alba pagó en relación
a las obras realizadas en su castillo de Alba de Tormes. Entre
1473 y 1479 se libraron más de 377.000 maravedís
entregados a Machín de Guernica, cantero; al maestro
yesero Abdallah y posiblemente al arquitecto Juan Guas, encargado
de aquella zona del castillo destinada a residencia. |
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