Aquelarre
 
Segovia - Castillo de Sepúlveda

Tal vez este castillo sea, por desgracia, el más derruido entre los castillos más importantes de España. Sus muros están ahogados, sus lienzos se doblan y pulverizan y sus torreones se agrietan. Difícilmente pueden dar muestra de aquello que fue en los siglos XIII, XIV y XV.

Todo el cerro sobre el que se encuentra lo ocupaba la ciudadela (un castro romano al que se le añadieron, sucesivamente, un alcázar árabe, una torre mudéjar y un recinto castellano), cercada por murallas en las que se abrían siete puertas: de la Villa, del Río, de Duruelo, de Sopeña o del Castro, de la Fuerza, del Azogue y del Torno o Portiguillo.
Cuatro cuerpos se extendían ladera arriba: el muro ya señalado, las escarpas, la fortaleza y la mansión. De ellos quedan aún en pie dos altos y un corredor, convertido en vivienda. También algunos ladrillos mudéjares, enormes escudos góticos, piedras insignes de la gran cantera de Sepúlveda, etc.

Lo propicio del terreno fue lo que convirtió a este castillo en el lugar ideal para situar una fortaleza recia y resistente y su fundador, el conde Fernán González, fue la que la hizo posible.

Quizá Sepúlveda sea la población en que con mejor acierto quedó comprobada la dominación del héroe castellano a causa de haber sido en ella más duradera y pacífica. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que Sepúlveda fue presa por Almanzor varias veces. En el año 1111, Alfonso el Batallador, en guerra con su esposa Doña Urraca, llegó hasta el castillo con sus huestes aragonesas de caballeros y peones y derrotó a los condes Pedro de Lara y Gómez González, partidarios de la reina castellana.
A este castillo se retiró también en octubre de 1439 don Álvaro de Luna, su señor, durante el reinado de Juan II. Enrique IV, por su parte, se lo cedió a su privado son Juan Pacheco, marqués de Villena, hombre codicioso y partidario de la Beltraneja.

La leyenda cuenta que durante el siglo XIV estuvo el castillo en poder de una secta de judíos dedicada a sacrificar niños cristianos. En 1466, por secretas acusaciones del pueblo de Sepúlveda, fueron llevados 16 semitas y castigados con la horca y el fuego.

Don Benito San Juan, general español sitiado en el castillo (1808) por mil jinetes y cuatro mil infantes franceses, logró, después de resistir cinco asaltos en el plazo de breves horas, hacer desistir de su intento a los asaltantes.

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