Se
conserva una cuadrada mole de piedra, con saeteras en forma
de cruz, culminada de matacanes, canecillos, alminares y
bolas, con tres torreones a cada lado.
A través
de un arco emblemado con el escudo episcopal y defendido
por dos torres, llegaremos a la iglesia, erigida en el siglo
XIII: bóvedas macizas levemente apuntadas, ojivas
desnudas y ciertos capiteles bizantinos.
El
castillo de Turégano tiene antecedentes remotísimos
y así lo proclama la verdad de la heráldica.
Por disposición del primer conde independiente de
Castilla, Fernán González, que lo había
rescatado a la morisma, su hijo erigió la primitiva
fábrica: Turris vega.
Alfonso
VII, disgustado por los amoríos de su madre con el
conde de Lara, lo cedió a la villa de Segovia.