Aquelarre
 
Soria - Castillo de Berlanga de Duero

El actual castillo de Berlanga de Duero es obra del siglo XVI, fecha en la que se construyó sobre otra fortaleza erigida en la centuria anterior. Fue alrededor de 1527 cuando se demolió gran parte del edificio del siglo XV, salvo su torre del homenaje que se incorporó a las murallas del recinto. Se halla rodeado de una muralla con elementos artilleros del siglo XVI, fecha en la que también se comenzó, junto al castillo, la construcción de un palacio. Ello motivó el abandono de las obras de la fortaleza, que a partir de este momento se destina a almacén y prisión.

En la localidad de Berlanga de Duero se da la curiosa circunstancia de la existencia de dos castillos en uno. Ambos se encuentran situados sobre un cerro desde el que se domina el pueblo y la margen del río Bordocorex. El más antiguo, construido a mediados del siglo XV, es de marcado carácter gótico y se halla inserto en una estructura renacentista que, levantada a partir de 1527, lo acoge en su interior. La planta de la fortaleza de Berlanga de Duero es un rectángulo con cubos circulares en las esquinas, de los cuales destaca el del Noroeste, más adelantado que los demás. Estos cubos se hallan formados por varios cuerpos que, refundiéndose unos con otros, conforman una estructura arquitectónica adaptada a la defensa contra la artillería.

El acceso al castillo se realiza por el lado Sureste del recinto, junto a la torre del homenaje del antiguo castillo. Esta torre, de planta alargada, se encuentra rematada por garitones almenados en sus ángulos y centrados con cada uno de sus lados. Sus lienzos se hallan decorados con escudos de la familia Tovar y Velasco. Hay autores que han relacionado la construcción de las zonas pertenecientes al siglo XVI de este castillo de Berlanga de Duero, con el ingeniero militar italiano Benedetto di Ravenna, que realizó distintos trabajos en España por deseo del emperador Carlos V. El castillo, de marcada apariencia militar, se halla realmente sin concluir, pues la edificación de un palacio y jardines renacentistas en la llanura que le precede, convirtieron la fortaleza de Berlanga de Duero en un almacén, ocasionalmente destinado a prisión.

La localidad de Berlanga de Duero adquirió gran importancia durante la Edad Media, dada su estratégica situación en una zona fronteriza y por lo tanto expuesta a los continuos ataques musulmanes. En el siglo X existía en este lugar una fortaleza musulmana, destruida posteriormente por Almanzor tras un ataque a las tropas cristianas que la custodiaban. Parece ser que en ese mismo lugar, este caudillo musulmán volvió a construir un castillo que, años después, pasó a manos del conde Sancho García a condición de que ayudara a Suleimán en su ascensión al trono califal. Son muchos los historiadores que recogen el hecho de la cesión de este castillo por parte del rey Alfonso VI a su más insigne vasallo, don Rodrigo Díaz de Vivar, aunque la zona no llegó a ser posesión cristiana hasta el año 1110, fecha en la que se inició su repoblación. A partir del siglo XIV Berlanga, motivo de rivalidad entre los obispos de Sigüenza y Tarazona, forma parte del señorío de la familia Tovar, descendiente de don Tello, hijo bastardo del rey castellano Alfonso XI.

A partir del siglo XVI los Tovar emparientan por matrimonio con los Duques de Frías, que fueron nombrados más tarde y por deseo del rey Carlos I, marqueses de Berlanga. Fue bajo la propiedad de estos últimos, hacia el año 1529, cuando se comenzó la construcción del nuevo palacio renacentista que obligó al abandono del castillo, destinado a partir de ese momento a almacén y prisión. Tanto el palacio como los jardines fueron arrasados durante la invasión napoleónica por las tropas francesas de Duvenet y Dorsenne.
Uno de los soberanos españoles relacionados con el castillo de Berlanga de Duero fue Felipe IV, que visitó Berlanga el 20 de abril de 1660, de paso con la comitiva regia que se dirigía a la boda de su hija con el rey de Francia. Con tal motivo se realizaron salvas en honor del Rey, pero con tan mala fortuna que algunos proyectiles cayeron en el interior del castillo, quemándose inmediatamente su estructura de madera y los documentos que en su interior se contenían.
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