Aquelarre
 
Soria - Castillo de Burgo de Osma

Muy pocos castillos españoles pueden competir en antigüedad con el de Osma. Si hemos de creer a Silvio Itálico, fue levantado por los sármatas, pueblo oriental que vino a España con Hércules, el que separó el Estrecho. Plinio, por su parte, alababa esta fortaleza defensiva como famosa en toda la región.

Durante la dominación visigótica se tienen también noticias del lugar y se sabe que se vuelve a murar el antiguo castro romano y se crea el obispado de Osma. Más tarde, entre el 711 y el 746 se encontrará en poder de los árabes hasta ser conquistado por el Alfonso I de León en esa última fecha. La reconquistaron los árabes en 815 para volver a los castellanos en 924. Sin darse por vencidos, Almanzor la incendió en el 989 pero inmediatamente los reyes de León y Navarra, unidos a Garci-Fernández, lograron la terrible victoria (según las crónicas cristianas) que comenta el antiguo canto infantil:

Desde Gormaz hasta Calatañazor

perdió Almanzor

sus huestes y Atabor

Pero como no se determinaba a quién correspondía su señorío se contribuyó de esta manera a su permanencia en ruinas. Los monarcas castellanos se habían mostrado indecisos. Don Sancho García comenzó a restaurarlo en 1049 y, por fin, Pedro Núñez de Fuente Armegil obtuvo esta fortaleza en señorío tras sacar al niño don Alonso de Castilla para librarlo de su tío Fernando II.
Del siglo XIII al XV Osma fue un feudo clerical y en el reinado de Juan II, el favorito de don Álvaro de Luna fundó sobre Osma un mayorazgo. Más tarde, Doña Isabel la Católica concedió el señorío a los marqueses de Villena.

Cabe señalar también lo siguiente como notas curiosas: 1º Don Juan I regaló “a la persona” del obispo don Pedro González de Frías el castillo de Osma, hacia 1382. 2º El obispo de Osma, don Pedro Montoya, en 1456, calculando que el castillo no era suficiente defensa, determinó cerrar la inmediata villa de Burgo con una muralla imponente, abarcando un recinto capaz de contener 6.000 vecinos, y de una contramuralla a la plaza de Osma.
El castillo estuvo situado sobre el cerro de Castro, inaccesible por los lados norte y este, por donde lo baña el río Ucero, bastante caudaloso, con la incorporación, allí mismo, de su afluente el Albión. En la meseta que forma la cumbre hay un espacio suficiente como para contener 5.000 o 6.000 habitantes.

La fortaleza era rectangular, con torre del homenaje adosada al lienzo de poniente y cubos muy achatados y espesos en las aristas. Las cortinas se recortaban en almenas y se rasgaban en saeteras. El patio de armas presentaba galerías en dos pisos destinados a dependencias de la soldadesca, ya que ni los obispos ni los señores seglares vivieron nunca en él.

En una reedificación llevada a cabo durante el siglo XIII se encerró a la población dentro del recinto, de más de un kilómetro. El obispo Montoya ordenó su demolición, deseando que únicamente el castillo fuera inaccesible.
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