Aquelarre
 
Soria - Castillo de Monteagudo de las Vicarías

El castillo de Monteagudo de las Vicarias es una formidable fortificación realizada en el siglo XV sobre edificaciones anteriores de las que apenas quedan restos apreciables. Las modificaciones posteriores han afectado sobre todo a la fachada y a la galería interior, del siglo XVI.

Se alza este castillo al límite de un escarpado cerro, en la zona Sudeste de la villa amurallada de Monteagudo. Situada entre los reinos vecinos de Aragón y Castilla, en esta villa el castillo es sólo una parte de las antiguas fortificaciones y murallas que la rodeaban. La fortaleza es de estilo gótico renacentista con macizas torres octogonales en sus ángulos. Dos de ellas son más grandes y altas que el resto y desde su terraza se domina gran parte de la comarca circundante.
La monotonía que se advierte en la parte exterior de los lienzos murados queda rota por algunas aspilleras y ventanas. En el interior del recinto se conservan aún dos galerías del siglo XVI en muy mal estado, y algunas estancias adornadas con yeserías de grutescos en torno a un patio renacentista. El resto está casi del todo arruinado.
La zona en la que se asienta el castillo de Monteagudo de las Vicarías gozó, en la Edad Media, de una gran importancia estratégica, ya que la fortaleza se encuentra en un lugar fronterizo, siendo su misión estrictamente defensiva frente a la comarca aragonesa.

En el siglo XIV perteneció a Beltrán Du Guesclin (1315-1380), condestable de Francia que participó en la guerra civil mantenida entre Pedro I de Castilla y su hermanastro Enrique de Trastámara, el cual le otorgó estas tierras en recompensa a sus servicios.En el siglo XV este territorio pasó a manos de los Mendoza, que construyeron el castillo. Más tarde perteneció al conde de Altamira.
Los escudos que se encuentran sobre la puerta principal del castillo pertenecen a dos de los personajes más relacionados con esta fortaleza, pues ordenaron su construcción y lo habitaron durante años. Nos referimos a Juan Hurtado de Mendoza y Ruiz y a su hijo Pedro de Mendoza y Enríquez.
El primero de ellos ocupó un importante puesto en la corte de Juan II de Castilla, participando activamente en la batalla de Olmedo en 1445. Contrajo matrimonio con Inés Enríquez, con la que tuvo un hijo, Pedro de Mendoza y Enríquez, noble leal a la monarquía y que curiosamente peleó junto a Enrique IV en la segunda batalla de Olmedo en 1467.
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