Aquelarre
 
Teruel - Castillo de Alcañiz

El castillo-convento de Alcañiz comenzó a construirse en el siglo XII, conociendo diversas reformas y añadidos en el XIV, fecha en la que se completaron sus dependencias conventuales. Hasta el siglo XVIII, se sucedieron en el castillo diversas reformas, lo cual le ha convertido en un conjunto heterogéneo que volvió a ser restaurado en el siglo XX, cuando sus dependencias fueron habilitadas para albergar el Parador Nacional en que hoy día se ha convertido.

El castillo de Alcañiz es uno de los más complejos de Aragón, por su organización mixta de convento-palacio, sus grandes dimensiones y la mezcla de estilos arquitectónicos que presenta. Situado sobre un alto, desde el que domina a la población del mismo nombre, el recinto de la fortaleza posee una planta trapezoidal que recoge al heterogéneo conjunto. Éste se halla claramente diferenciado en dos zonas: la Norte, en la que se agolpan las construcciones medievales, y la Sur, con el palacio barroco de los Comendadores de marcada estructura civil.
En la primera de ellas se encuentra la capilla, de época románica y dedicada a María Magdalena, el claustro y la torre del homenaje, de planta cuadrada y cuatro pisos de altura. En su interior destaca una de las salas decorada con pinturas murales sobre la conquista de Valencia, fechadas en el siglo XIV. La zona Sur del alcázar es donde se encuentran las dependencias civiles y palaciegas de todo el conjunto. Fue reestructurada en 1728 y consta de un gran palacio de estilo renacentista aragonés, cuya fachada se halla flanqueada por dos torres medievales en origen. En su frente destaca la suntuosa portada barroca y los balcones.

La zona en la que se asienta el castillo y población de Alcañiz se identifica con la "Alcanit" musulmana, tomada por los cristianos en el siglo XII. La fortaleza y su villa, de construcción cristiana, fue otorgada por Alfonso II de Aragón a la Orden Militar de Calatrava en el 1179, convirtiéndose en sede de la encomienda mayor de la Orden en Aragón. Militarmente, el castillo de Alcáñiz sólo conoció un episodio de armas, en 1462, cuando Juan de Híjar lo ocupó en defensa de los intereses del Príncipe de Viana.
Durante la Guerra de la Independencia, el castillo fue tomado por los franceses, aunque los españoles lo recuperaron en 1809. Este capítulo bélico dio origen al nacimiento de la llamada "cruz de Alcañiz". Durante las guerras carlistas, el castillo de Alcañiz fue convertido en cuartel por Cabrera. Fue rehabilitado ya en el siglo XX para adecuar sus estancias al Parador de Turismo que hoy en día cobija.
Las salas del castillo de Alcañíz fueron escenario de importantes capítulos de nuestra historia política medieval, que permitieron la reunión en él de importantes personajes. Uno de estos sucesos afectó al comendador de la Orden de Calatrava, don Garú López de Moventa, responsable del castillo de Alcañíz. Conociendo éste la toma musulmana de la fortaleza de Calatrava, supuso la muerte de todos los comendadores y maestres de la Orden, por lo que su afán de protagonismo le llevó a autoproclamarse Gran Maestre. La realidad del capítulo calatraveño no hizo que López de Moventa cambiara su nombramiento hasta el año 1206 en que, con la mediación del monarca, se llegó a una concordia.
Posteriormente, y ya en el año 1372, las dependencias del castillo volvieron a ser escenario de un acuerdo. En esta ocasión se reunieron el rey castellano Enrique II y Pedro IV de Aragón. La cita tenía una finalidad muy concreta: el nombramiento de un árbitro que dirimiera las disputas entre los soberanos. Al final se decidió que el árbitro fuera el Papa. Posteriormente volvió Alcañíz a ser centro de reunión de personajes relevantes, al concentrarse en él los diputados de Aragón, Cataluña y Valencia para elegir un rey tras la muerte de Martín el Humano. De aquella cita nació el acuerdo de la elección de tres jueces por parte de cada uno de los Estados de la Corona de Aragón, que reunidos en Caspe solucionaran el conflicto sucesorio.
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