Aquelarre
 
Toledo - Castillo de Guadamur

El castillo toledano de Guadamur fue edificado por el primer conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala, entre 1444 y 1464. Posteriormente conoció una segunda fase constructiva ya en el siglo XVI, cuando un descendiente del constructor, llamado también Pedro López de Ayala, añadió un segundo nivel al cuerpo principal, al tiempo que realizaba un foso y un recinto externo más propio para la defensa artillera.

De un claro estilo gótico-mudéjar propio de la región toledana en donde se encuentra, el castillo de Guadamur es un bello ejemplo de castillo-palacio señorial del siglo XV, en oposición a las fortalezas roqueras de centurias anteriores. Se sitúa sobre el cerro conocido como de la Natividad, y posee una planta cuadrada protegida por dos recintos murados. Éstos, paralelos entre sí, poseen almenas terminadas en pirámide y se encuentran rodeados por un ancho foso con escarpa y contraescarpa.
La muralla, de la que sobresale la torre del homenaje, se ve flanqueada en las esquinas por cubos cilíndricos. La torre del homenaje, coronada por seis cilindros, es de planta cuadrada y se halla compuesta por dos cuerpos sobrepuestos de tres y dos pisos respectivamente. Los muros y las torres del recinto se hallan adornados con escudos y blasones de los López de Ayala, Silva y Castañeda, destacando sobre el matacán almenado el escudo del conde de Asalto, propietario y restaurador del castillo en el siglo XIX.
Seguramente la zona en la que asienta el castillo de Guadamur conoció, en los primeros siglos medievales, una fortaleza islámica. Sin embargo, el castillo que ahora contemplamos es obra del siglo XV. Su propietario y constructor fue el conde de Fuensalida don Pedro López de Ayala, llamado "el Mozo", que ocupaba el cargo de aposentador del rey y alcalde mayor de Toledo.

Ocupó el castillo como residencia habitual durante muchos años, reuniendo en él una nutrida y selecta biblioteca de temas de caza, astronomía y religión. Posteriormente, y por enlaces matrimoniales, el castillo pasó a ser propiedad de los duques de Uceda y Frías. Fue casi totalmente destruido durante la invasión francesa y ocupado nuevamente como cuartel por las tropas carlistas, que una vez lo abandonaron, destruyeron parte de sus muros e incendiaron el resto.

Ante el desinterés mostrado durante años por su propietario, el duque de Uceda, los vecinos de la villa se hicieron cargo de él hasta su compra por el conde de Asalto, que procedió a su restauración. Heredado por su hijo, el marqués de Argüeso, el castillo sufrió un nuevo desmantelamiento durante la guerra civil de 1936. Su actual propietario, el marqués de Campoó, volvió a restaurarlo, acondicionando su interior con armas y objetos de arte de los siglos XV y XVI. Puede ser visitado por el público previa cita.
Han sido muchos los personajes relevantes que a lo largo de la Historia han residido en el castillo de Guadamur, como por ejemplo, la reina Juana I de Castilla y su esposo Felipe el Hermoso, quienes en 1502 habitaron la fortaleza con la esperanza de que el descanso resolviera los problemas de salud del rey consorte. Habitó también el castillo su hijo, Carlos I, retirado en sus muros tras el fallecimiento de su esposa Isabel de Portugal. Pero Guadamur no sólo fue utilizado como lugar de descanso o recreo, sino también como prisión. Así lo conoció doña Ana de Mendoza, princesa de Éboli, allí encarcelada por orden del rey Felipe II, tras la muerte del secretario Escobedo y la huida de su amante, el secretario real Antonio Pérez.
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