Aquelarre
 
Valencia - Castillo de Benisanó
La tradición arqueológica supone edificado este lugar sobre el perímetro que ocupó el campamento que levantó Pompeyo en sus trágicas luchas con Sartorio. Pero el castillo data de la segunda mitad del siglo XV y, por tanto, sus defensas, almenados, fosos, poternas y rastrillos, responden a una necesidad bélica mayor.
Se conserva extraordinariamente entero. La puerta principal estaba situada en el lienzo del lado este, y frente a ella un puente levadizo salvaba el foso y el contrafoso. Dos murallas cercaban la fortaleza. La de defensa lo hacía con torrecillas, cubos, almenas y saeteras al exterior. La otra estaba adosada al cuerpo central. Las torres, en los ángulos exteriores, se denominaban: del Vigía, al norte; la poterna, al sur; al oeste, la del homenaje.
Al cruzar la enorme puerta principal se llega a la plaza de armas, con los calabozos en los ángulos y una hermosísima cisterna en el centro. El interior del castillo está bien conservado y restaurado, recordando a sus días de gloria en el siglo XVI.
En los sótanos encontramos amplias bodegas, mazmorras y polvorines. En los pisos altos, vemos salones soberbios, alcobas suntuosas con chimeneas artísticas y vidrieras, lienzos y mobiliario del más fino gusto. Las vidrieras ostentan el escudo con el lema de los señores de Benisanó: “La supervia de vos matará amós á dos.”
Una soberbia escalinata facilita el acceso a sus anchos y magníficos salones, terrazas y galerías. Encontramos a lo largo del castillo riquísimos artesonados, chimeneas góticas, puertas de labrada talla valenciana, escudos en la piedra, azulejos moriscos, tapices orientales, muebles de traza espléndida, armas y pendones, trofeos y obras de arte medieval,…
El castillo-alcázar de Benisanó fue erigido sobre una desmantelada ciudadela musulmana y si bien no ha sido escenario de numerosos sucesos históricos, sí lo fue de uno de importancia decisiva.
Corría el año de 1525. Francisco I de Francia, el rey galán, había sido apresado en Pavía por el soldado guipuzcoano Juan de Urbieta. Una flota armada le traía a Valencia con todos los honores. Desembarcó el día 29 de junio y el 3 de julio fue trasladado a Benisanó, en cuyo castillo estuvo hospedado hasta el día 21. Don Jerónimo de Cavanilles, señor de Benisanó, para agasajar a su ilustre huésped, organizó fiestas, cacerías, bailes y fiestas de poesía. Se cuenta como curioso detalle que don Jerónimo tenía dos bellísimas hijas, cuya espléndida juventud cautivó al enamoradizo monarca y que éste, durante un sarao, perplejo en su deseo, preguntó a Cavanilles con cuál bailaría primero que no desairara a la otra.
- Señor…, bailad con ambas a dos – le contestó el noble valenciano.

Hay otra versión de este suceso. Se cuenta que las dos jóvenes se negaron a bailar con rey extranjero, retirándose a sus habitaciones. Enfurecido el padre por esta descortesía, las sacó de sus lechos, las presentó humilladas ante el rey, pronunciando la frase que es la divisa de sus armas:
- ¡La supervia de vos matará amos á dos!

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