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Valladolid
- Castillo de Montealegre |
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Montealegre,
Belmonte de Campos y Torremormojón, castillos de la
merindad de la Tierra de Campos, formaban un triángulo
sobre el terrón primitivo de la reconquista. Montealegre
es acaso el más antiguo de los tres, el que tiene una
historia tan añeja casi como la misma Palencia. |
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Edificado
en alto sobre un saliente de la cadena de colinas que corren
por esta región, debió siempre cumplir con éxito
su misión de eslabón en la serie de fuertes
fronterizos del reino de León, ya que tenía
la vista de los Belmonte, Torre de Mormojón y Villalba,
y fácil enlace con los de Paradilla, Ampudia, Medina
de Rioseco y Mucientes. |
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Pero
todo esta marcada disposición militar no hace sombra
alguna para la elegancia de sus cubos, sus esbeltas torres,
el arco ojival de acceso o el saliente matacán que
lo protege y sirve como dosel al escudo en el que sobre la
puerta campean los calderos de los ricos homes, señores
de pendón y las estrellas de los Rojas. |
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Muy
antigua es la fortaleza de Montealegre. Por su arquitectura
podríamos datarla del siglo XII. Sin embargo, se cree
en una mayor antigüedad, y que todos sus elementos góticos
no son sino una reforma posterior, porque ha de tenerse en
cuenta que en una escritura de Alfonso VIII (con fecha de
1171) ya se menciona la villa de Montealegre como plaza fortificada
perteneciente a don Alonso Téllez de Meneses. |
El
aspecto del castillo, aún hoy, es imponente. Tiene
planta trapezoidal; en los ángulos, torreones cuadrados,
y en los lienzos, cubos; y tanto unas como otras, sobresalientes
almenados. Un arco ojival aparece sobre un portillo de mampostería
con portón de hierro. Sobre el arco, los blasones cuartelados
y partidos. |
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Muy
robustos son los muros; n algunos lienzos alcanzan los dos
metros. Desde el portón, por un pasadizo abovedado,
se llega a la plaza de armas, amplia, capaz para dos mil pones,
en la que se conservan el pozo y varios aljibes. El espacio
de las almenas permitiría que corriesen y se defendiesen
en él más de mil ballesteros y arcabuceros.
Se conservan todavía varias escaleras de caracol, que
subían hasta las estancias de los castellanos, y un
espacioso almacén de víveres. |
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Alfonso
X el Sabio, por un privilegio dado en Sevilla el año
de 1263, concedió Montealegre el Fuero de Soria. Don
Enrique Manuel, hijo natural del gran infante, se hizo dueño
del castillo con anuencia de su primo, Sancho IV el Bravo;
pero Fernando IV lo arrancó de su dominio para entregarlo
a un deudo de Doña María de Molina. Volvió
a la familia de Meneses durante el reinado de Pedro I, y de
esta época se cuenta un curioso suceso. Don Juan Alfonso
de Alburquerque, favorito del rey Pedro I, se pasó
al partido de los que combatían a la real concubina
Doña María de Padilla. Furioso, el monarca,
aprovechando que Alburquerque estaban en Aragón, quiso
apoderarse del castillo de Montealegre, que doña Isabel
de Meneses, mujer de don Juan Alonso, había llevado
en su dote. |
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Pero
la guarnición, mandada por esta brava mujer, opuso
tal resistencia, arrojando toda suerte proyectiles, que, en
vez de escarmentar, como ansiaba, hubo de retirarse, escarmentado,
el Cruel.
Durante
la guerra de las Comunidades, estuvo este castillo en manos
de los comuneros; dos veces intentaron (1520) las tropas del
emperador Carlos V asaltarlo, y las dos veces fueron rechazadas.
A secretos manejos entre su alcalde y el emisario del joven
césar se debió que de la noche a la mañana
la fortaleza se abriera a las huestes imperiales.
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