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Valladolid
- Castillo de Simancas |
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Aunque
en el lugar en el que se asienta el castillo de Simancas hubo
desde comienzos de la Edad Media una fortaleza, hoy en día
no quedan restos de ella. El castillo que actualmente contemplamos
conserva algunos tramos constructivos del siglo XV, siendo
en su mayoría la edificación de los siglos XVII
y XVIII, época en la que se realizaron grandes reformas
en su interior. |
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El
actual castillo de Simancas es un complejo conjunto, fruto
de varios siglos de construcciones y ampliaciones de sus dependencias.
Se erige sobre una pequeña llanura limitada por un
barranco artificialmente ampliado como foso. Consta de un
primer recinto defensivo en forma de cuadrilátero irregular
que, con un foso delantero y talud en forma de alambor, data
de finales del siglo XV. |
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Este
primer recinto posee dos puertas reforzadas con cubos redondos,
que en origen eran de madera y levadizas. En su interior,
las mayores transformaciones se realizaron a partir de 1578,
año en el que el arquitecto Juan de Herrera, por orden
del rey Felipe II, comenzó los trabajos del patio,
el salón de lectura y la terminación en punta
de las torres. Posee también una capilla con bóveda
de crucería gótica y policromada, en donde podemos
contemplar los escudos nobiliarios de los Enríquez
y los Velasco. Destaca en el conjunto el denominado Cubo de
Aragón y el del Obispo, rematado con una cúpula
al estilo del arquitecto Juan de Herrera. |
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La
actual villa de Simancas, denominada "Senterica"
por los celtíberos y "Septimanicas" por los
romanos, ocupó en los primeros años de la Edad
Media un importante lugar desde el punto de vista militar.
Prueba de ello es el hecho de que fuera escenario de la victoriosa
batalla de Simancas, que en el 939 enfrentó a las tropas
cristianas de Ramiro II de León con las musulmanas
de Alberramán III, provocando la retirada de éste. |
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Situada
en primera línea fronteriza con el poder islámico
que dominaba el Sur de la Península, gozó hasta
el siglo XI, fecha en la que el avance cristiano llegó
hasta el Tajo, de una importancia vital para la defensa de
los reinos cristianos de Norte peninsular. De ahí que
siempre contara con un punto fortificado donde hoy en día
se alza el castillo, que data en sus partes más antiguas
de finales del siglo XV, cuando sus propietarios eran los
miembros de la poderosa familia Enríquez. |
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Ésta
lo cedió a la Corona en 1480, siendo habilitadas sus
dependencias, ya en el siglo XVI y por mandato del emperador
Carlos V, en Archivo General del Reino. Sus sucesores siguieron
destinando el castillo a este fin, que compartió con
el de prisión. En la actualidad el castillo sigue siendo
Archivo Histórico y en él se custodian valiosos
documentos y legajos de nuestra Historia desde 1540. |
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Uno
de los personajes más relacionados con el castillo
de Simancas fue el obispo de Zamora don Antonio Osorio de
Acuña (1459-1526). Activo militante en el bando de
los comuneros contra el emperador Carlos V, no limitó
su actividad a un apoyo teórico de las tropas sublevadas,
sino que luchó personalmente contra el ejército
imperial en la batalla de Tordesillas. Desde aquí se
trasladó a Toledo en donde fue nombrado arzobispo por
los rebeldes que así le agradecían su apoyo
a las Comunidades. |
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Carlos
V lo tomó prisionero cuando intentaba huir a Francia,
encerrándolo en una celda situada en el último
piso del torreón del castillo de Simancas. De carácter
enérgico y violento, Antonio de Acuña no dudó
en estrangular al alcaide de la fortaleza, Ronquillo, para
intentar huir. Tras estos hechos, el Emperador, cansado de
sus excesos y amparado por la inviolabilidad eclesiástica,
lo mandó ajusticiar en el mismo castillo. La orden
se cumplió el 23 de marzo de 1526, fecha a partir de
la cual las relaciones entre el soberano y la Santa Sede se
deterioraron enormemente hasta finalizar con el decreto de
excomunión contra Carlos V, por parte del pontífice
romano. |
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