Aquelarre
 
Vizcaya - Castillo de Butrón
Pocos son los castillos que se conservan en la provincia de Vizcaya y ninguno tan firme y entero como el de Gatica o Butrón.

Un castillo que fue reformado por completo en el s. XIX pero, por suerte, aún se conservan reseñas de cuando esta fortaleza era resto insigne de lo que fue.

Los historiadores no se ponen de acuerdo en el año de su construcción y se barajan las posibilidades de que fuera en alguno de estos siglos: X, XI o XII.

En origen, el castillo fue cuadrado, sobre una base de pedernal, con paredes de enorme espesor. Alrededor de este núcleo corre una muralla con cubos angulares, de troneras y almenas.

La muralla, en su lado sur, hacía destacar un torreón pesado, redondo, oscuro y con ventanas románicas.

Pocos son sus adornos, lo que nos prueba la concepción esencialmente bélica de este castillo. En él todo es enorme y sin ligereza: terrible para la defensa y abrumador para la existencia de la paz.

Desgraciadamente, a mediados del XIX, fue reformado por sus señores sin atención a su tradición histórica y hoy Butrón es un conjunto de paredones almenados, ventanales con parteluz, tejados cónicos, torres con garitas, ojivas perdidas,...

Sería Gonzalo Gómez de Butrón (1412) su señor más poderoso y quien le dio mayor importancia a la fortaleza durante aquellas luchas fratricidas entre gamboinos y oñacinos que no pudieron reprimir los condes y monarcas de Castilla.

De este personaje se cuentan no pocas historias...

Según dicen, un día entró en las tierras de su enemigo, Juan Alfonso de Mújica, y cazó allí un jabalí. Sin embargo, don Gonzalo fue sorprendido por el dueño, que le reprendió con aspereza su acción. En aquel instante, se armó el de Butrón con su lanza y le atravesó el pecho a su reprensor. Tras esto, remordiéndole la conciencia se encerró el asesino en su castillo.
Y hasta sus muros llegaron seis parientes del muerto que exigían reparar el agravio en un combate contra otros seis familiares de don Gonzalo. Aceptado el reto, la lucha se desarrolló ante la atenta mirada del señor del castillo desde la torre del Homenaje.

Los de Mújica llevan la mejor parte y cuando caen dos primos de Butrón, uno con la cabeza cercenada y el otro atravesado de parte a parte, es cuando pretende salir don Gonzalo en ayuda de los suyos. Pero en la escalera del torreón, le sale al paso el fantasma del asesinado Mújica.

Butrón mandoblea, hiere e intenta dar muerte a la muerte pero el fantasma no hace otra cosa sino reír a carcajadas impidiéndole el paso. Y para cuando desaparece, ya es demasiado tarde y no ve más que los cadáveres de sus seis allegados...

Otra leyenda aconteció dos años después. Don Gonzalo decidió fortificar la torre y, su adversario, Alonso de Villela, elevó la suya a muy poca distancia. Exasperado Butrón por lo que cree un reto, decide darle muerte y la ocasión no se hace esperar.

Sucedió que Villela y su pariente Juan Avendaño decidieron ir a Bermeo y Guernica con la única intención de divertirse. Conocida la fama de enamoradizos por don Gonzalo de ambos mozos, les hizo saber por un mensajero de la hermosura de dos mujeres (parientes de Butrón) muy capaces de dejarse enamorar y que les estarían esperando. Hasta allí fueron los dos incautos y no tardaron mucho en ser emborrachados y envenenados por las dos mujeres. Cuando llegó don Gonzalo no tuvo más que acabar con los moribundos usando su espadón.

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