Decoración y elementos decorativos

Cerámica

Los sistemas de fabricación usados son tanto por horno de reducción como de oxidación. Las primeras cerámicas cristianas parecen estar relacionadas con la derivación de la visigoda, con piezas siguiendo sus formas algo transformadas, con decoración estampillada e incisa a peine formando diseños de ondas. En torno al s. X en el Norte, aparecen cerámicas pintadas a trazos inicialmente no finos, pero en sentido vertical. Estos trazos son rojos, posiblemente de óxido de hierro; esta cerámica pervivirá hasta el XII, conocida como cerámica pintada de trazos finos, formando un sistema de decoración reticulada (Cantabria y Castilla hasta Castilla la Nueva y el sudeste español).

En cuanto a sus características, se aprecia la carencia de vidriado: las primeras cerámicas cristianas producidas, en caso de tener vidriado lo tienen en el interior, con la única finalidad de impermeabilizar y muy pobre en sílice.

Las primeras cerámicas del medievo castellano deben encontrarse en torno a la zona burgalesa de Castrogeriz y la salmantina de Castrotoraz; se trata de piezas de pasta blanca con pinturas de manganeso. Las formas de esta época suelen ser formas cerradas: ánforas, jaras y ollas, así como pequeños cuencos y tazones.
En torno al s. XII se da en Castilla y en las zonas del Valle del Tajo, una cerámica con característica escotadura debajo del borde. Se produce en diversas pastas, incluso una muy granulenta que usa de gránulos de cuarzo como desengrasante y que posiblemente se hizo en sus ejemplares más groseros mediante hornos de reducción. En cuanto a los pies y bordes, para evolucionar más el pie, plano con una pequeña rebaba en derredor en torno al s. X, para tener pie indicado hacia el XI y XII.

En esta época y el XIII hay una especie de retorno a los pies covexos típicos del califato, hasta que se adopta el anillo de solero en el XIII por influencia de alfareros mudéjares.
En el s. XIII, las formas se hacen más amplias, con piezas cerámicas para alambiques caseros, con morteros, fuentes, etc., y las pastas continúan con la variedad anterior. En torno al s. XIV se continúan produciendo piezas en horno con reducción, en las que coinciden temas y técnicas. La decoración se hace mediante impresión de telas muy rudas; contemporáneamente se fabrica en Cataluña una cerámica negra, a torno, con decoración incisa sobre ondas.

En la cerámica de Paterna hay ollas con pie levemente convexo, indicado y con decoración en manganeso, paralelamente se hacen cuencos en azul y blanco, con temas típicamente islámicos. Su tendencia mediterránea en colores varía en formas: cuencos, platos, tarros de botica, tazones y tapaderas, jarras con una específica de largo pico denominada pichel, y cuencos de boca polibulada. Por esta época se hace cerámica roja también en Mérida, con cantimploras antecedentes de los actuales barrillitos extremeños.
Sobre el s. XV, se fundan los talleres de Manises (Valencia), donde se producirá cerámica de reflejos metálicos. Sus formas serán tarros de boticas, jarras, fuentes hondas planas y cuencos con asas de orejas.

Vidrio

En vidrios hay algunas vidrieras (Catedral de León y Granada); éste se hacía de los colores deseados, cortándose después y montándose sobre un marco de plomo que le servía de soporte para su composición. Posteriormente (s. XIV), se instalarán grandes talleres de vidrios en Cataluña, Mallorca, Levante, Andalucía y Castilla.

Metalistería

Los esmaltes, técnica consistente en adherir a una placa de bronce previamente preparada, colorantes mezclados con ácidos y con gran cantidad de sílice que al fundir a alta temperatura se vitrifican y solidifican al enfriarse, será característico el uso de tonalidades frías en los colores, yuxtaponiéndolos. Se separan los colores mediante filetes de metal; las cabezas de los personajes que se figuran son de fundación, hechas aparte y después, sujetas mediante soldadura a la chapa. Las cabezas se caracterizan por su detallismo; los espacios vacíos se rellenan con decoración cincelada formando surcos prietos que se denomina decoración verniculada. Todo ello, se montaba sobre árnima de madera (Frontal de Silos), siendo típicas las palomas eucarísticas y las arquetas.

En el s. XII, será característico el chapado de Latón con pedrería, así como la orfebrería en plata con pedrería (patena de Santo Domingo). En cobre fundido y trabajado hay
multitud de candelabros sobre trípode, con nudillos trabajados (s. XII y XII).
Los marfiles cristianos serán hechos por artesanos mozárabes; se trabaja en forma de plaquetas o bien se aprovecha el volumen de marfil en los casos de temas iconográficos definidos ( por ej. una crucifixión).