Urbanismo

Sistema de edificación

La división social de la España cristiana se refleja mucho más en la técnica constructiva que en la España islámica, donde el tapial fue de uso abundante incluso en palacios. Las grandes construcciones tienden a heredar el sistema romano, de grandes sillares a soga y tizón, pero carentes de almohadillado.

Es normal el uso, en lo más pobre, de sillarejos, que en muchas ocasiones se reduce a cantos rodados rotos por uno de sus lados, aplanado y alisado éste como cara vista. Es más o menos normal poner un revoco en el exterior de los muros en las edificaciones menos grandiosas, siendo frecuente incluso en iglesias rurales de cierta envergadura en lo románico. Lindando con el Renacimiento, es normal encontrar en lo civil un pequeño resalte en las partes bajas de los muros, como derramaderos de agua de lluvia para evitar que afecte a la basamenta.
En cuanto al sistema constructivo de la casa, parece ser apoyada sobre una serie de pies derechos, sobre los cuales apoyan jácenas para formar un forjado que sirva de techo-piso superior, aislado con ladrillos o adobes sobre los cuales se establece la solería. Las paredes con entramado de madera de vigas de sección cuadrangular hacen posible rellenar los vanos con ladrillos o adobes, generalmente dispuestos en espiguilla, técnica que se viene usando hasta nuestros días. La techumbre suele hacerse a dos aguas, bien sea en casa exenta o en casa urbana. Una serie de cerchas quedan al aire para sostener esta techumbre; las tejas se usan invertidas y derechas (canales y vertederas), yendo el agua a un canalón.
En los sistemas constructivos hay que destacar el uso de arcos y bóvedas. Si el románico usa el arco de medio punto y de pilares y pies derechos, el gótico pasará a usar del arco apuntado y columnas complicadas. La carpintería vista del prerrománico se verá sustituida por la bóveda de medio cañón. Si en un principio se usan pilares como soporte, a medida que las cargas aumentan y las tensiones laterales son mayores se van haciendo necesarias soluciones como pilares cruciformes y eventualmente columnas con gran núcleo central y pequeños fustes adosados que ayuden a una correcta verticalización y transmisión de fuerzas laterales hacia el suelo.
Todos estos elementos fueron decorados ampliamente y recibieron gran difusión con la Orden de Cluny, lo que se ha denominado el primer románico. La reforma del Cister hace que desaparezca la policromía en la decoración, que se hace más pobre. El cister aprovecha innovaciones técnicas, como la bóveda de crucería y el arco apuntado. En este período, gracias a la introducción del arco apuntado y otros elementos técnicos tales como arbotantes, pináculos, columnas adosadas, etc., se consigue una mayor estrechez de muros, que permitirán más iluminación interior, así como obtención de formas de más altura, grandes dimensiones y extrema esbeltez.
En la metrología, en época tardía del gótico, se usa la vara, de aprox. unos 80 cm., dividida en cuatro palmos de 20 cm. Cada uno. Igualmente se debieron usar el pie, de unos 33 cm. De longitud y, posiblemente la pulgada.
Ciudades

Los núcleos urbanos tienen diversos orígenes: encomienda, señorío, repoblación de ciudades abandonadas; las ciudades de nueva planta crecen a partir de un castillo, ocupando la parte más alta del lugar. Cercano a él solía estar la iglesia, frente a la cual solía haber una plaza. La población puede crecer por sistema de calles más o menos a escuadra o siguiendo un sistema más o menos circular de ampliaciones. El todo se ve rodeado por una muralla, extramuros de la cual suele haber algún asentamiento que después se convertirá en permanente.

Las calles solían tener aceras o porches cubiertos y entre casa y casa se encuentra un callejón de servicios, como leñera en invierno y para almacenar aperos en verano. La protección estaba encomendada a una muralla con paseo de ronda por la parte alta, con cuerpo almenado. Las puertas solían ser rectas en cuanto a su entrada, aunque a finales del período gótico las hay en codo. Las torres de la muralla suelen redondas y practicables por dentro; en las torres que defendían la puerta existían los matacanes, o torretas salidas del lienzo.
Los cementerios solían ir asociados con alguna iglesia o capilla extramuros, poniéndose las tumbas alrededor. En los primeros siglos de la Reconquista es frecuente encontrar tumbas labradas en roca, con forma antropoide, marcando la cabeza. En principio, las tumbas son señaladas por estelas circulares con algún motivo simbólico (necrópolis de Palacios de la Sierra, Burgos). En las tumbas más importantes son frecuentes las tapas reproduciendo al difunto en alguna actitud solemne. La parte baja suele tener escenas relativas al difunto o algún aspecto de su devoción especial (San Pedro de Osma, catedral de Burgo de Osma, Soria; o la de San Vicente en Ávila).