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EL
DRAGÓN
El
dragón es la mayor de todas las serpientes, y en realidad
de todos los seres vivos que hay en la Tierra. Cuando el dragón
sale de la cueva, a menudo se eleva hasta los cielos y el aire
a su alrededor se vuelve ardiente. Tiene cresta, boca pequeña
y un estrecho gaznate a través del cual toma aliento
o saca la lengua. Por otra parte, su fuerza no está en
los dientes sino en la cola y hace daño con sus golpes
más que con sus picaduras. Así, es inofensivo
en lo que atañe al veneno. Pero dicen que no necesita
veneno para matar ya que, si se enrosca en torno a alguien,
lo mata de esa forma. Nace en Etiopía y en la India,
en lugares donde el calor es perpetuo. El demonio, que es el
más enorme de todos los reptiles, es como este dragón...
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EL
BASILISCO
Existe
un animal llamado basilisco. El Fisiólogo nos dice, a
propósito de su naturaleza, cómo nace, y nos da
a entender que nace del huevo de un gallo. Resulta un animal
que tiene cabeza, cuello y pecho como los de un gallo, y desde
el pecho hacia abajo es como una serpiente. El animal es de
tal naturaleza, que arroja veneno por los ojos; tiene la mirada
tan venenosa, que mata a las aves que vuelan por encima de él
si puede mirarlas entre los ojos. Este animal es el rey de todos
los demás reptiles, y temido por ellos, igual que el
león es más poderoso y temido que todas las demás
bestias.
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Y
no puede pasar por un lugar sin que éste pierda su virtud,
pues jamás volverá a producir hierba ni otra cosa
alguna.
No obstante, es un bello animal,
de hermoso color machado de blanco. Pero otro tanto sucede con
muchas cosas, que son atractivas pero malas. Quien desee matar
a este animal, deberá tener un claro recipiente de cristal
o de vidrio, a través del cual pueda ver a la bestia. Pues
al tener el hombre la cabeza tras el vidrio o el cristal, el basilisco
no puede distinguirlo y su mirada es detenida por el cristal o
el vidrio; cuando el basilisco arroja su veneno por los ojos,
es de tal naturaleza que, si choca con algún objeto, rebota
hacia atrás contra él, y ha de morir.
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LA
MANTICORA
En
la India nace una bestia llamada manticora. Tiene una triple fila
de dientes que alternan entre sí; rostro de hombre, con
ojos relucientes e inyectados en sangre; cuerpo de león;
la cola, como el dardo de un escorpión; y una voz chillona,
tan silbante que evoca las notas de una flauta. Es ávida
de carne humana, con auténtica voracidad. Sus patas son
tan fuertes, sus saltos tan potentes, que ni el espacio más
extenso ni
el obstáculo más elevado pueden detenerla.
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EL
CORDERO DE ESCITIA
He
oído contar y sostener un gran prodigio a personas dignas
de crédito, aunque no lo he visto. En el reino de Cadili,
según otros Caloy, hay unos montes a los que llaman Crispados
(Caspios). Dicen que en estos montes crecen melones de extraordinario
tamaño. Cuando están maduros, los abren y encuentran
en ellos un animalito vivo, semejante a un cordero pequeño,
y se comen los melones y los animalillos. Muchas gentes no quieren
creerlo y, sin embargo, es tan posible y creíble como
las ocas, que, en Irlanda, crecen en los árboles. (Odorico
de Pordenone, h. 1330)
-Hasta aquí, textos extraídos
del Bestiario Medieval, Siruela, 1986, págs. 140, 159,
176, 180-
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EL DRAGÓN,
SEGÚN LEÓN AFRICANO
En
ciertas cuevas del Atlas se encuentran dragones enormes, animales
pesados que se mueven con esfuerzo porque tienen una parte del
cuerpo muy gruesa, el busto, y las otras muy delgadas, tanto por
el lado de la cola como por el de la cabeza. Son muy venenosos
y si por casualidad alguien les toca o sufre su mordedura, sus
carnes se vuelven frágiles de repente, se ablanda como
jabón y no puede salvarse. (Juan León Africano,
Descripción general del África y de las cosas peregrinas
que hay allí (1526). Ed. S. Fanjul, Madrid, 1995, novena
parte, pág. 351).
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