La Defensa de los Castillos (I)
El principio básico de la defensa de los castillos era elevar al máximo el peligro y el ángulo de exposición de los atacantes, reduciendo los de los defensores. Un castillo bien diseñado podía ser defendido eficazmente por una fuerza reducida y resistir durante un largo período. Una defensa resistente permitía mantenerse a los defensores, si contaban con un buen suministro de provisiones, hasta que una fuerza de auxilio expulsara a los sitiadores o hasta que los atacantes se vieran forzados a replegarse por falta de suministros, bajas o enfermedades.

Torre del homenaje

La torre del homenaje era un pequeño castillo situado a menudo dentro del grande. Era un edificio fortificado que a menudo servía como residencia para el señor del castillo. Si los muros exteriores caían, los defensores podían retirarse a la torre del homenaje para la defensa final. En el caso de muchos castillos, el complejo empezaba con la torre del homenaje, que era la fortificación original. Con el tiempo, el complejo se ampliaba para incluir una muralla exterior y torres, que servían de primera línea de defensa de la torre del homenaje.

Murallas

Las murallas de piedra estaban hechas a prueba de fuego y protegidas contra las flechas y otros proyectiles. Un enemigo no podía trepar por las paredes verticales sin el equipo apropiado, como escaleras o torres de asalto. Los defensores ubicados encima de las murallas podían derribarlos o arrojarles objetos. Los atacantes estaban totalmente al descubierto y debían disparar hacia arriba, lo que era una gran desventaja respecto de los defensores, que estaban muy protegidos y disparaban hacia abajo.

La fortaleza y el valor de protección ofrecido por las murallas de los castillos se aumentaba, cuando era posible, construyéndolas sobre riscos u otras elevaciones. Las puertas y ventanas en las murallas eran mínimas y muy protegidas.

Torres

En las esquinas, y quizá a intervalos a lo largo de una gran muralla, las torres se ubicaban como puntos fuertes. Los torres se extendían más allá del plano vertical de la superficie de la muralla, permitiendo disparar a los defensores desde ellas. Desde una esquina de la torre, los defensores podían disparar a lo largo de dos diferentes superficies de la muralla. Una puerta podía protegerse situando una torre a cada lado.

Almenas

A menudo se mejoraban las murallas y las torres para que proporcionaran mayor protección a los defensores. Una plataforma situada tras la parte superior de la muralla permitía a los defensores luchar y mantenerse en pie. Se construían rendijas en la muralla superior para que los defensores pudieran disparar o luchar, quedando parcialmente cubiertos. Estas rendijas podían tener postigos de madera para dar más protección. En las murallas superiores se ponían rendijas para disparar, llamadas troneras, desde las que los arqueros podían tirar mientras estaban casi totalmente protegidos.

Durante un asalto, se extendían hacia fuera plataformas cubiertas de madera desde la parte superior de las murallas o desde las torres. Éstas permitían a los defensores abatir directamente a los enemigos que estaban bajo las murallas, o arrojar sobre ellos piedras o líquidos hirviendo, mientras estaban protegidos. En la parte superior de las plataformas colocaban pieles humedecidas para que los atacantes no las pudieran incendiar. Las versiones de piedra (llamadas merlones) de las plataformas de madera se podían construir sobre puertas u otros puntos clave.