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Las
batallas medievales fueron evolucionando desde desordenados enfrentamientos
entre bandas armadas a batallas en las que se usaban tácticas
y maniobras. Parte de esta evolución se debió al
desarrollo de distintos tipos de soldados y armas, y al aprendizaje
de su manejo. Los primeros ejércitos de la Alta Edad Media
consistían en grupos de infantería. Al desarrollarse
la caballería pesada, los mejores ejércitos pasaron
a ser hordas de caballeros. |
Los soldados de
infantería quedaron destinados a devastar las tierras de
labranza y a realizar el trabajo pesado durante los asedios. Sin
embargo, en el campo de batalla este tipo de soldado corría
riesgos respecto a ambos bandos, al buscar los caballeros el enfrentamiento
con sus enemigos en combates individuales. Esto era así
principalmente a principios del periodo, cuando la infantería
se constituía de siervos y de campesinos sin preparación.
Los arqueros eran también útiles en los asedios,
pero corrían igualmente el riesgo de ser arrollados en
el campo de batalla. |
A finales del
siglo XV, los comandantes estaban haciendo progresos en disciplinar
a sus caballeros y en lograr que sus tropas funcionasen en equipo.
En el ejército inglés, los caballeros acabaron otorgando
a regañadientes su respeto a los arqueros después
de que éstos demostraran su valor en numerosos campos de
batalla. La disciplina también mejoró al haber más
caballeros que luchaban por dinero y menos que lo hicieran por
el honor y la gloria. |
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En
Italia, los soldados mercenarios adquirieron fama por largas campañas
en las que apenas se derramó sangre. Para entonces, los
soldados de todos los rangos eran activos de valor que no debían
desaprovecharse a la ligera. Los ejércitos feudales en
busca de gloria se convirtieron en ejércitos profesionales
más interesados en seguir viviendo para disfrutar la paga.
La caballería normalmente
se organizaba en tres grupos, o divisiones, que eran lanzadas
al combate una detrás de otra. La primera oleada debía
abrirse paso entre el ejército enemigo o desbaratar sus
filas para que la segunda o la tercera pudiesen hacerlo. Una vez
que el enemigo se ponía a correr, comenzaban la matanza
y la captura propiamente dichas.
En
la práctica, los caballeros actuaban individualmente en
detrimento de lo planeado por el comandante. El honor y la gloria
eran los principales intereses de los caballeros, por lo que maniobraban
para obtener posiciones de primera fila en la primera división.
La victoria del ejército en el campo de batalla era un
objetivo secundario al de su propia gloria. Batalla tras batalla,
los caballeros cargaban tan pronto como veían al enemigo,
desbaratando todo plan previsto.
En ocasiones, los comandantes desmontaban a sus caballeros para
poder controlarlos mejor. Esta opción era bien acogida
por las tropas menores, cuyas esperanzas en las luchas de embestida
eran realmente pocas, por lo que aumentaba el vigor en el combate
y la moral del soldado común. En este caso los caballeros,
junto con soldados de infantería, luchaban tras estacas
u otras construcciones defensivas que se diseñaban para
minimizar el impacto de las cargas de la caballería. |
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Un
ejemplo de conducta indisciplinada por parte de los caballeros
fue la batalla de Crécy en 1346. El ejército francés
superaba en mucho en número al inglés (40.000 contra
10.000), y tenía una cantidad mucho mayor de caballeros.
Los ingleses se dividieron en tres grupos de arqueros protegidos
por estacas. Entre los tres grupos había dos de caballeros
desmontados. Un tercer grupo de caballeros sin montura permanecía
en la reserva. El rey francés envió a los ballesteros
mercenarios genoveses a contener al ejército enemigo mientras
él trataba de organizar en tres grupos a sus propios caballeros.
Sin embargo, las ballestas estaban mojadas y resultaron ineficaces.
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Por
su parte, los caballeros franceses ignoraron los esfuerzos de
su rey nada más divisar al enemigo, prorrumpiendo en frenéticos
gritos de "¡Mueran! ¡Mueran! ¡Mueran!".
Impacientándose con los ballesteros genoveses, el rey francés
mandó cargar a sus caballeros, que arrollaron a su paso
a los genoveses. Aunque la lucha se prolongó durante todo
el día, los caballeros y arqueros ingleses, cuyas cuerdas
de los arcos permanecían secas, derrotaron a la caballería
francesa por la indisciplina con que combatió. |
A finales de la
Edad Media, el valor de la caballería pesada en el campo
de batalla había descendido al nivel de los tiradores y
la infantería. Para entonces, ya se había aprendido
la inutilidad de cargar contra una infantería bien disciplinada
y situada. Las reglas habían cambiado. Las estacas, trampas
para caballos, y trincheras se empleaban con asiduidad para protegerse
de las cargas de caballería. Las cargas contra filas masivas
de piqueros y arqueros/artilleros dejaban como único resultado
una pila de caballos y hombres destrozados. Los caballeros se
vieron obligados a luchar a pie o a esperar una oportunidad propicia
para cargar. Las cargas devastadoras eran aún posibles,
pero sólo cuando el enemigo estaba en desbandada, desorganizado
o fuera de sus temporales construcciones defensivas. |
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