La
composición de una compañía de arcabuceros
y otra de piqueros era la siguiente:
Resulta interesante constatar
la diferencia existente entre los haberes de piqueros y arcabuceros.
Estos últimos recibían un escudo más para
pólvora, cuerda y munición, además de un
tostón (treinta céntimos de escudo) para que pudieran
proveerse de morrión (casco con los extremos curvados hacia
arriba y una cresta en el centro.
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El
grado de Capitán era el de mayor reputación
y el más ambicionado. En relación con el prestigio
de este grado resulta revelador el hecho de que durante el reinado
de Carlos V se dieran casos de Sargentos mayores que preferían
el mando de una compañía a su propio destino en
el que tenían a sus órdenes como subordinados a
los capitanes de compañía, y gozaban de un sueldo
superior al de éstos. En relación con el procedimiento
para ascender a este grado existía una regla de antigüedad
generalmente aceptada que se basaba en la permanencia en un grado
durante un cierto período de tiempo antes de acceder al
grado superior. Según algunos autores la regla de antigüedad
más comúnmente aceptada era la siguiente:
Cinco años para ascender
de soldado a Cabo, un año de Cabo a Sargento, dos años
de Sargento a Alférez, tres años de Alférez
a Capitán.
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En
principio pues la elección de un nuevo Capitán se
realizaba entre los alféreces de mayor mérito aunque
no era infrecuente que, ignorándose los grados intermedios,
se ascendiera a Capitán a un soldado a condición
de que éste tuviera diez años de antigüedad
y reuniera los méritos suficientes. El Capitán había
de tener gran experiencia en las tácticas de combate y
en el empleo de las distintas armas especialmente de las de fuego,
cuya importancia se revelaba cada vez mayor. Tenía la obligación
de supervisar el entrenamiento de sus hombres organizando para
ello combates simulados en los que se empleara la pica, se disparase
el arcabuz, se maniobrara en distintas formaciones, etc. Entre
sus cometidos estaba también la elección de oficiales
competentes capaces de mantener un alto grado de disciplina y
entrenamiento entre los soldados de su compañía. |
El
Alférez era el lugarteniente del Capitán
a quien sustituía cuando éste se hallaba enfermo,
herido o ausente. Era responsable de la bandera, que debía
portar en los combates y en las revistas. Teniendo en cuenta que
las dimensiones de las banderas eran considerables y que durante
los combates el Alférez tenía que sujetarla con
una sola mano para poder manejar la espada con la otra, cabe suponer
que sólo eran aptos para ostentar este grado hombres de
gran fortaleza física. Aunque el Alférez no era
directamente responsable del alojamiento de los soldados de su
compañía, tenía la obligación de visitarlos
con frecuencia para conocer de cerca sus problemas y ayudarles
a resolverlos. Cuando no portaba la bandera, por ejemplo en tales
visitas, llevaba como distintivo una alabarda. |
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Otra
de las obligaciones del Alférez consistía en escoger
buenos músicos para cubrir los puestos de tambores y pífanos,
a quienes se encomendaba la importante misión de transmitir
órdenes, publicar bandos, etc. Estos instrumentistas debían
conocer todos los toques del ejército que indicaban asambleas,
marchas, avisos, retretas, desafíos, mensajes, asaltos,
etc. además debían ser capaces de interpretar y
transmitir las respuestas. |
El
grado de Sargento fue creado a finales del siglo
XV a petición de los capitanes, que sentían la necesidad
de contar con oficiales que se encargaran específicamente
de mantener la disciplina y de velar por la ejecución de
las órdenes en sus compañías. El Sargento
tenía que conocer en todo momento el número de soldados
disponibles para poder formar rápidamente la compañía
de acuerdo con las órdenes recibidas. En lo relativo al
mantenimiento de la disciplina, podía castigar las faltas
al servicio sin que mediase proceso alguno, en caso de flagrante
delito. Estaba también encargado del entrenamiento y de
la instrucción de sus soldados, enseñándoles
el manejo y el cuidado de las armas y asignando a cada uno el
puesto que más se ajustase a sus condiciones. Antes de
emprender una marcha, el Sargento se reunía con su Alférez
y su Capitán para establecer el itinerario, determinar
las características de los bagajes, etc. |
De
acuerdo con las decisiones adoptadas en esta reunión tomaba
las medidas necesarias para que la tropa estuviese formada y los
bagajes cargados antes del momento previsto para la partida.
El
grado de Cabo es más antiguo que los de
Sargento y Alférez. Esencialmente, el Cabo estaba encargado
del buen estado de las armas y de la formación de los reclutas.
También se ocupaba de los enfermos, transmitiendo al Capitán
las solicitudes de hospitalización. Era asimismo responsable
del puesto de guardia que se le asignara y debía permanecer
en él con todos los soldados de su escuadra hasta que el
Sargento le relevase.
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