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Sin
noticias del por qué de este nombre, la tabla redonda se
trataba de un juego típicamente caballeresco. Se realiza
en un campo especialmente preparado para el combate. En uno de
los extremos se monta un castillo y se recluye a un caballero,
que mantenía el juego, dispuesto a luchar con todo aquel
que se acercase con la intención de justar con él.
Cuando esto ocurría los del castillo tocaban la trompeta,
y el caballero defensor salía dispuesto a combatir al provocador.
Estas eran sus características
principales:
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1.
Se considera un juego que usaron los franceses antiguamente pero
también hay antecedentes que sitúan a la tabla redonda
en nuestro país y son conocidas las de Barcelona y Calatayud
(1291) o las de Valencia (1335) y Zaragoza (1336).
2.
El juego duraba alrededor de 8 a 15 días.
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3.
Los caballeros iniciadores o mantenedores del juego disponían
de sus propias tiendas de campaña, una al lado de la
otra, en círculo, como si formasen un corral redondo,
y ellos permanecían dentro armados y con los caballos
con sus cubiertas heráldicas. Los caballeros se encerraban
con damas y doncellas y podían estar sus esposas.
4.
Más allá de las tiendas había
unas pequeñas elevaciones de terreno donde los caballeros
dejaban sus escudos y sus yelmos y arrimaban allí las
lanzas.
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5.
Los caballeros aventureros que acudían al juego plantaban
sus tiendas de campaña lejos del círculo; y el que
quería justar se acercaba armado y a caballo y golpeaba
en el escudo heráldico del mantenedor con quien deseaba
combatir.
6.
El caballero mantenedor que así había sido retado,
salía del círculo y pedía a la dama o doncella
que había llevado consigo que le pusiese el yelmo en la
cabeza y le diese el escudo y la lanza.
7.
Los dos caballeros luchaban.
8. Si
caía desarzonado el caballero aventurero o visitante, el
mantenedor se quedaba su caballo y sus armas; y entregaba el vencido
a la dama o doncella que había traído consigo, y
la ponía en libertad a cambio del recate que mejor le pareciese.
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9.
Si, en cambio, caía el caballero mantenedor, el aventurero
se quedaba con su caballo, y la dama o doncella del vencido daba
al victorioso otra armadura, y cuando le ponía el yelmo
tenía que abrazarlo y besarlo. Durante todo aquel año
el aventurero victorioso se tenía que intitular caballero
de aquella dama o doncella, tenía que hacer armas por su
amor y sólo podía llevar el arnés que ella
le había dado. |
10.
El último día de la fiesta se ponían, dentro
de un círculo formado por las tiendas, unas mesas muy juntas,
formando un ruedo, donde los caballeros comían; y como
estas mesas se disponían así, parece ser que es
por lo que el juego se denominaba “de la tabla redonda”.
11.
Antes de levantarse “la tabla redonda” los caballeros
ordenaban que la doncella más bella de todas las que había
trajese un pavo asado, pero conservando las plumas del pescuezo
y de la cola, y que preguntase a cada caballero qué prometía
hacer aquel año, empresa que se enunciaba ante el pavo
y que les obligaba a realizarla; y el no cumplirlo equivaldría
a una traición. Después se comían el pavo,
y así se acaba el juego de la “tabla redonda”.
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