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LA
HORQUILLA DEL HEREJE
Como se puede apreciar en la fotografía,
la "horquilla del hereje" estaba compuesta por cuatro
puntas afiladísimas que se clavaban profundamente en la
carne, bajo la barbilla y sobre el esternón. La horquilla
impedía cualquier movimiento de la cabeza, pero permitía
que la víctima murmurase, con la voz casi apagada (lo que
se conocía como "abiuro", palabra que se halla
grabada en un lado de la horquilla). |
Si
se negaba a confesar , el hereje, considerado como "impenitente",
era vestido con el traje característico y conducido a la
hoguera, con la condición de la Extremaunción, en
el caso de la Inquisición española. Si el inquisidor
era romano, el hereje era ahorcado o quemado. |
LA PERA ORAL, RECTAL Y VAGINAL
Estos
instrumentos se usaban y aún se usan en formatos orales
y rectales. Se embutían en la boca, recto o vagina de
la víctima, y allí se desplegaban por medio de
un tornillo hasta su máxima apertura. El interior de
la cavidad quedaba dañado irremediablemente. Las puntas
que sobresalen del extremo de cada segmento servían para
desgarrar mejor el fondo de la garganta, del recto o de la cerviz
del útero.
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La
pera oral normalmente se aplicaba a los predicadores heréticos,
pero también a seglares reos de tendencia antiortodoxas.
La pera vaginal, en cambio, estaba destinada a las mujeres culpables
de tener relaciones con Satanás o con uno de sus familiares,
y la rectal a los homosexuales pasivos. |
LA
SILLA DE INTERROGATORIOS
Se trataba de un utensilio básico
del inquisidor. El efecto de los pinchos sobre la víctima,
siempre desnuda, es evidente y no necesita comentarios. Ésta
sufre atrozmente desde el primer instante del interrogatorio,
que puede ser más intenso si se aplican sacudidas o golpes
en brazos, piernas u otras partes del cuerpo.
El asiento era muchas veces de
hierro, de manera que se podía calentar con un brasero
o una antorcha. Hoy en día esta función la realiza
la electricidad.
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