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EL
COLLAR DE PÚAS
Está provisto de pinchos
en todos los lados. El instrumento de la fotografía pesa
más de cinco kilos, se cerraba en el cuello de la víctima,
y a menudo se convertía en un medio de ejecución:
la erosión hasta el hueso de la carne del cuello, hombros
y mandíbula, la progresiva gangrena, la infección
febril y la erosión final de los huesos, sobre todo de
las vértebras descarnadas conducen a una muerte segura,
atroz y rápida.
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Aparte
de ésto, el collar presentaba la ventaja de economizar
tiempo y dinero: su función es pasiva y no requiere el
esfuerzo, ni por tanto el pago, de un verdugo; "trabaja"
por sí mismo, día y noche, sin descanso, sin problemas
y sin manutención. Por ésta razón todavía
es usado por la policía en muchas partes, no sólo
del Tercer Mundo. |
EL
POTRO
El
estiramiento o desmembramiento por medio de tensión longitudinal
se usó en el antiguo Egipto y en Babilonia. En Europa,
junto con el péndulo, constituían elementos fundamentales
en cualquier mazmorra desde la República Romana hasta la
"desaparición" de la tortura hacia el final del
siglo XVIII. En muchos países fuera de Europa ambos subsisten
hoy en día.
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La
víctima es literalmente alargada por la fuerza del cabestrante.
Antiguos testimonios aseguran que el estiramiento era de hasta
30 cm, longitud inconcebible que procede de la dislocación
y distorsión de cada articulación de brazos y piernas,
del desmembramiento de la columna vertebral y, por supuesto, del
desgarro de los músculos de extremidades, tórax
y abdomen, efectos éstos por descontado letales.
Ésta tortura constaba normalmente
de tres grados. En el primero, la víctima sufría
la dislocación de los hombros a causa del estiramiento
de los brazos hacia atrás y hacia arriba, así como
un intenso dolor de los muslos al desgarrarse como cualquier fibra
sometida a una tensión excesiva. En el segundo grado, las
rodillas, la cadera y los codos comienzan a descoyuntarse; en
el tercero se separan ruidosamente. Ya en el segundo grado el
interrogado queda inválido de por vida, después
del tercero queda paralizado y va desmembrándose poco a
poco. Las funciones vitales van cesando según pasan las
horas y los días.
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PINZAS
Y TENAZAS ARDIENTES
Pinzas, tenazas, cizallas se utilizaban
al "rojo vivo", aunque también frías para
lacerar o arrancar cualquier miembro del cuerpo humano, y eran
otro elemento básico más entre las herramientas
de todo verdugo.
Las tenazas se utilizaban preferentemente
ardiendo para las narices, dedos de las manos y pies y pezones.
Las pinzas alargadas, servían para desgarrar o abrasar
el pene. |
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Como
queda explicado en la parte de la pera oral, rectal y vaginal,
los genitales masculinos siempre han gozado de una especie de
inmunidad. Sin embargo, en toda la larga serie de torturas, también
se dan raros casos de castración, extirpación del
pene e incluso amputación de la tríada completa.
Las partes seccionadas a menudo eran quemadas dentro del puño
de la víctima.
Éstos castigos no se aplicaban
por actos de violencia contra la mujer como se podría pensar,
sino más bien por intentos de violencia o conspiraciones
contra gobernantes o príncipes. La violación extra-matrimonial
raramente era castigada, y la violación matrimonial siempre
ha sido sacrosanta.
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