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ARMAS
DE CARCELERO
Las armas para carceleros se distinguen
de las armas militares porque no son adecuadas para la guerra,
ya que los enemigos van provistos de corazas y armados, pero son
muy útiles para controlar la turba de prisioneros semidesnudos,
evidentemente desarmados.
En el "agarracuellos"
(a la izquierda) se puede observar el aro con la abertura en forma
de trampa a un extremo de un asta de dos metros de longitud. |
Un
preso, o cualquier fugitivo que intentara escapar de un alguacil
escondiéndose entre la multitud, es fácilmente capturado:
una vez que el cuello es aferrado por la trampa, no hay otra posibilidad
que seguir al captor.
El "agarracuellos" es
usado todavía en centenares de cárceles, y muchas
veces forma parte del equipo de las fuerzas antidisturbios. Las
versiones modernas incluyen, en algunos casos, el uso de electricidad.
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EL CINTURÓN DE CASTIDAD
La opinión tradicional
sobre el cinturón de castidad es que se usaba para garantizar
la fidelidad de las esposas durante los períodos de largas
ausencia de los maridos, y sobre todo de las mujeres de los cruzados
que partían para Tierra Santa. Quizás alguna vez,
aunque no como utilización normal, la "fidelidad"
era de éste modo "asegurada" durante períodos
breves de unas horas o un par de días, nunca por tiempo
más dilatado. No podía ser así, porque una
mujer trabada de ésta manera perdería en breve la
vida a causa de las infecciones ocasionadas por la acumulación
tóxica no retirada, las abrasiones y las laceraciones provocadas
por el mero contacto con el hierro. Asimismo, hay que tener en
cuenta la posibilidad de un embarazo en curso. |
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En
realidad, el uso principal del cinturón era muy diferente:
constituía una barrera contra la violación, una
barrera frágil pero suficiente en determinadas ocasiones,
por ejemplo, en épocas de acuartelamiento de soldados en
las ciudades, durante estancias nocturnas en posadas, durante
los viajes... Sabemos por muchos testimonios que las mujeres se
colocaban el cinturón por iniciativa propia, hecho que
algunas ancianas sicilianas y españolas aún recuerdan
en nuestros días.
Entonces, es necesaria una pregunta.
¿El cinturón es o no un instrumento de tortura?
La respuesta ha de ser un SÍ inequívoco, puesto
que ésta humillación, este ultraje al cuerpo y al
espíritu es impuesto por el terror al macho, por el temor
a sufrir a causa de la agresividad humana.
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EL
DESGARRADOR DE SENOS
Frías o ardiendo, las cuatro
puntas del "desgarrador de senos" desgarraban hasta
convertir en masas informes los senos de millares de mujeres condenadas
por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos
libidinosos"; aborto provocado, magia blanca erótica
y otros delitos.
En varios lugares y en épocas
distintas, se aplicaba un "mordisco" con las puntas
al rojo vivo en un seno de las madres solteras, a menudo mientras
sus hijos se retorcían en el suelo salpicados por la sangre
de sus madres.
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Además de la función
punitiva, el desgarramiento de senos servía también
como procedimiento inquisitorial y judicial. |
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