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LA
CUNA DE JUDAS
Éste era un instrumento
de tortura usado principalmente para confesiones.
La víctima es izada de
la manera observada en la ilustración, y una vez levantada,
soltada sobre la punta de la pirámide de tal manera que
su peso se posa sobre el ano, la vagina, bajo el escroto o bajo
el cóccix. Según las indicaciones de los interrogadores,
el verdugo varía la presión desde nada hasta todo
el peso del cuerpo. También se puede sacudir a la víctima
o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.
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La
"cuna de Judas" recibe el mismo nombre en italiano,
alemán y en inglés, denominándose en francés
"la veille" ("la vigilia").
En la actualidad, éste
es un método muy expendido por los gobiernos latinoamericanos,
con muy pocas variaciones respecto al utilizado por los inquisidores,
y siendo éstas principalmente la "mejora" de
los cinturones y la incorporación de la electricidad. |
LA
DONCELLA DE HIERRO
Hay multitud de instrumentos de
tortura con forma de sarcófago antropomorfo con dos puertas
y clavos en su interior que penetran en el cuerpo de la víctima
cuando éstas se cierran.
Los clavos eran desmontables,
con lo que se podían cambiar de lugar, con el fin de poseer
un amplio abanico de posibles mutilaciones y heridas que daban
lugar a una muerte más o menos prolongada, siempre entre
grandes sufrimientos.
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LÁTIGOS
Hay gran variedad de látigos.
Entre ellos, los hay de dos, tres y hasta ocho cadenas provistas
de abundantes estrellas o/y hojas de acero cortante que se usaban
y se usan para flagelar el cuerpo humano.
Para desollar se utilizaban látigos
de muy diferentes tamaños; gigantes como "el gato
de nueve colas", que podía lisiar un brazo y un hombro
de un sólo golpe, o finos y pérfidos, como el "nervio
de toro", que con dos o tres golpes podía cortar la
carne de las nalgas hasta llegar a la pelvis. |
El látigo de desollar
se empapaba en una solución de sal y azufre disueltos en
agua antes de utilizarlo, lo que unido a sus estrellas lo convertían
en una herramienta destructiva y muy útil para el torturado.
La carne, al ser golpeada, se convertía en pulpa, dejando
a la vista diferentes órganos internos.
Los látigos se siguen usando
en la actualidad.
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