Villancicos
En la Edad Media los trovadores itinerantes recorrían toda Europa entonando sus canciones, enriqueciéndolas durante sus viajes con narraciones, leyendas y “decires” que recogían aquí y allá. Así mismo, mezclaban las ideas genuinas del folclore con temas cortesanos que contribuyeron a propagar la invención de la imprenta y el desarrollo comercial.
Al calor de este ambiente cultural se amalgamaban las melodías primitivas y las canciones ceremoniales junto con los nuevos textos, para dar paso a melodías más elaboradas, de versificación regular, al lado de los villancicos y las canciones folclóricas.
Los villancicos eran en un comienzo canciones bailables que comenzaron a vincularse con la celebración cristiana de la Navidad a lo largo de la Edad Media, perdiéndose poco a poco su conexión con la danza popular. Los temas de éstos se inspiraban con frecuencia en los relatos contenidos en los evangelios apócrifos, plagados algunos de ellos, incluso, de connotaciones paganas. Pero fue en la edad moderna cuando se creó el más universal de los villancicos, "Noche de Paz", escrito en 1818 por Franz Gruber y Joseph Moher.
Por tanto, en el siglo XV se consagraría una peculiar forma de entender las tonadillas populares de la España Medieval dando origen y asentándose la costumbre de entonar villancicos durante las fechas navideñas.
Aún cuando se señala como primer villancico el "Puer Natus Est", lo cierto es tal vez sean anteriores en la medida en la que su existencia data de la Edad Media y aunque se carezca de documentación escrita que avale la existencia de estos cantos populares en esa época, realmente sí se tiene constancia de la existencia de los villancicos antes del renacimientos español. La tradición del villancico basado en las tonadillas populares se transmitió de boca en boca hasta que en los siglos XIV y XV se comienza con una verdadera producción y se asienta definitivamente esta tradición.
Villancicos que nos son sino estructuras poéticas menores de contenido alegre y sencilla composición en la que se alterna un estribillo con estrofas de diferente forma, ritmo y medida. De carácter popular se extendieron por Sudamérica y por el resto de Europa.El villancico no tenia en sus orígenes contenido religioso pero es este el que se desarrollo con más fuerza llegando hasta nuestros días.
La pieza gregoriana Puer natus est, por su alusión a la Natividad de Cristo, está considerada como uno de los primeros villancicos de la Historia. Y es que la traducción de los primeros versos latinos de este canto es: “El Niño ha nacido en Belén / por lo que se alegra Jerusalén”. Entonces, ¿cómo no considerarlo un canto navideño?

Pero, el villancico propiamente dicho es una forma musical que surge en el Renacimiento español. El origen de la palabra reside en las tonadas que cantaban los campesinos de las villas medievales. La denominación de villancico no aparece hasta el siglo XV, aunque, como decimos, existen evidencias de que se practicaba en España desde el siglo XIV.

Se trataba de canciones que alternaban estribillo y estrofas. Pero eso no es todo. La estrofa tenía dos partes: la primera se llamaba mudanza y la segunda, vuelta. Curiosamente, en la Andalucía árabe existía en tiempos de los troveros una composición de estructura parecida llamada zejel, que alternaba estrofas (cantadas por un solista) con un estribillo que era interpretado por el coro.

La mayor parte de los villancicos del Renacimiento se encuentran recogidos en cancioneros. Los más importantes son los Cancioneros de Palacio, de la Colombina, de Uppsala y el de la Casa de Medinacelli.

En ellos se recogen villancicos de los principales compositores de la época, como Juan del Encina. Su música es clara y sencilla, buscando la adaptación al texto. Lo más curioso es que, en su origen, el tema del villancico casi nunca tenía que ver con la Navidad. Había villancicos de temática religiosa, aunque predominaban los de corte profano.
Estos tenían el carácter marcado de las canciones pueblerinas: vivos, irónicos e incluso picarescos. De entre los de temática religiosa había algunos dedicados a la Virgen, a la festividad del Corpus, entre otros. Los villancicos religiosos podrían haber formado parte de las representaciones medievales. Sin embargo, cuando éstas fueron prohibidas en los templos, quedaron como cantos sueltos navideños.


PUER NATUS IN BETHLEHEM

Puer natus in Bethlehem. Alleluia
unde gaudet Hierusalem. Alleluia, alleluia

In cordis iubico Christum natum adoremus
cum novo cantico

Assumpsit carnem Filius. Alleluia
Dei Patris Altissimus. Alleluia, alleluia

In cordis iubico Christum natum adoremus
cum novo cantico

In hoc natali gaudio. Alleluia
benedicamus Domino. Alleluia, alleluia

In cordis iubico Christum natum adoremus
cum novo cantico

Laudetur Sancta Trinitas. Alleluia
Deo dicamus gratias. Alleluia, alleluia

In cordis iubico Christum natum adoremus
cum novo cantico.

(traducción al español)
El Niño ha nacido en Belén / por lo que se alegra Jerusalén.
Con júbilo de corazón adoremos a Cristo / con un cántico nuevo.
Tomó carne el Hijo / Altísimo de Dios Padre.
En este gozo navideño / bendigamos al Señor.
Sea alabada la Santa Trinidad / demos gracias a Dios.