Fiestas medievales de Hita
Estas fiestas medievales se proponen realizar representaciones teatrales basadas en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita. También se acogen otros muchos actos como son los torneos caballerescos que se desarrollan en el palenque junto a las murallas de la villa. Además de esto se escenifica el Combate de Don Carnal y Doña Cuaresma, se toca la música tradicional y las personas van vestidas de época.
Y es este enfrentamiento rescatado del Libro, el acto el que tiene más éxito y el que todos los años se repite. Doña Cuaresma no necesita definirse: es la personificación de la penitencia, del ayuno y de la abstinencia. Y por eso es lógico deducir que Don Carnal es su antítesis, la personificación por tanto de la gula y de los pecados de la carne.
En nuestro país la tradición carnavalesca aparece reflejada de esta manera en el Libro del Buen Amor. ¿Cómo se narra la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma? El primero, goloso, hartón y representante de los placeres mundanos, es vencido y hecho prisionero por Doña Cuaresma, guardiana de la moral y las costumbres y enemiga acérrima del pecado y de los que pecan. Juan del Enzina representó ante los duques de Alba, en 1492, esta tradición tan peculiar.
1492 es el año más decisivo de la Historia de España. Tres grandes acontecimientos cambian su estructura social (expulsión de los judíos), definen su frontera (reconquista de Granada) y multiplican su expansión por el mundo (Descubrimiento de América).
La vida de Hita, una villa mozárabe en la que los hidalgos, los soldados y la mayoría de población castellana conviven con el núcleo judío, que no sólo domina con su poder económico sino también con la propiedad de tierras, bodegas y viñedos, viven bien protegido por el poderoso Marqués de Santillana.
También se ha representado la acción de la Conversa Doña Bellida, que está fundada en un suceso real. Existió la rica propietaria judía y también su proceso. Su enfrentamiento con el mundo picaresco, tradicional en la literatura del Arcipreste y la Celestina. Es igualmente histórico.
Hay algo que tiene especial interés en la representación escénica de La Conversa Doña Bellida: sus personajes y los espectadores que la contemplan están situados en el lugar exacto que pisaron los protagonistas reales en 1492. El recinto de la Plaza Mayor, cercado por dos paños de muralla, no ha podido variar esencialmente desde aquel año. La autenticidad es un factor muy importante en cualquier empresa artística, y no es nada fácil ni secundario. Cuando se pretende revivir una época, la seguridad de que pasado y presente suceden en el mismo lugar.