Actividades Hospitalarias
La proyección esencialmente bélica de las órdenes militares no nos puede hacer olvidar una segunda faceta que ninguna de ellas llegó a descuidar del todo. Nos referimos a su vocación hospitalarias. Esta vocación viene fundamentalmente determinada por dos argumentos. El primero es que la hospitalidad resulta consustancial al hecho monástico y, por consiguiente, los es también de las órdenes militares. El segundo es que esa hospitalidad estuvo presente de un modo u otro en el origen de las primeras órdenes militares.
De esta manera vemos cómo órdenes como la del Temple, la del Hospital de San Juan, de San Lázaro, la Teutónica o la de Santo Tomás de Acre tenían como misión atender y defender a los peregrinos de Tierra Santa. Y este origen no se perdería en la fundación de las demás órdenes.

En las hispánicas, la actividad hospitalaria se desarrolló con intensidad, no descuidando facetas como: la asistencia a los miembros enfermos o ancianos de las propias órdenes, la atención a los heridos en combate, la redención de cautivos y el auxilio a pobres y necesitados.

La regla santiaguista contemplaba la existencia de casas especializadas para atender a los fríeles viejos y debilitados, y se sabe que la orden de Calatrava poseía hospitales permanentes en Guadalajara, Zorita, Alcañiz y Martos. También la de Avis, que poseía uno muy importante en Évora. A todos estos centros iban destinadas las ropas y lechos de los freires fallecidos.

Cuando los hospitales se hallaban cerca de la frontera se encargaban también de la atención de los heridos en combate, lo cual no dispensaba al comendador de los mismos a desplazarse con las huestes y establecer puestos que atendían en el propio campo de batalla a todos los heridos cristianos.

La redención de cautivos es una faceta hospitalaria inevitablemente asociada a la propia función militar de las órdenes, por eso fue preocupación que todas ellas la manifestaran en algún grado, si bien fueron los santiaguistas los más sensibles al respecto. De hecho, estaban normativamente obligados a invertir en rescate de cautivos el botín que personalmente obtuvieran en una campaña contra los musulmanes, y se sabe que algunos de sus hospitales estaban fundamentalmente destinados a esta faceta redentorista.
Otros, en cambio, en especial los situados en las cercanías del Camino de Santiago, se orientaban más bien a la atención de indigentes y desarraigados, condiciones ambas, de un modo u otro, relacionadas con la figura del peregrino. Incluso, no faltan tampoco alusiones a la atención de niños abandonados en los hospitales de las órdenes.