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Pese
a la diversidad temporal y geográfica de origen que muestran
las distintas órdenes militares, su organización interna
guardan entre sí semejanzas evidentes.
En su doble condición de instituciones religiosas y de caballería,
las órdenes militares, desde un punto de vista organizativo,
presentan una fuerte jerarquización de sus miembros, tanto
de los abrumadoramente mayoritarios, los fratres o freires,
como de las minoritarias sorores o freiras. Para
empezar, ciertamente, todos ellos son religiosos, pero no en el
mismo grado ni de la misma naturaleza. Precisamente de esa diversidad,
marcada por distintas procedencias sociológicas y diferentes
cometidos funcionales, nace la jerarquizada estructura de todas
las órdenes.
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En
el estrato superior encontramos a los freires caballeros y a los
freires clérigos. Los primeros constituyen el núcleo
fundamental de cada orden, la razón de ser de su propia existencia.
Ellos ocupan en su seno la más alta dignidad, la de maestre,
y a ellos se le confía la administración de una importante
porción de los bienes de la institución, organizada
parceladamente en bailías o encomiendas, y por ello reciben
el nombre de comendadores. Su cometido esencialmente militar,
hace que el origen social de los freires caballeros sea ajeno a
cualquier sombra de servidumbre, perfilándose poco a poco,
el requisito social de la nobleza o hidalguía y el religioso
de la limpieza de sangre. |
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Sólo
de este modo, al menos en teoría, el freire aspirante estaba
en condiciones de profesar como religioso, lo que implicaba el acto
sacramental del juramento, la emisión de los votos monásticos,
la recepción del hábito y del equipo de caballero
(caballo y armas) y, en su caso, da la bailía o encomienda.Junto
a los freires caballeros, aunque en un peldaño ligeramente
inferior, nos encontramos con los freires clérigos. Son mucho
menos numerosos que los caballeros (era frecuente que las órdenes
tuvieran que acudir a capellanes seculares para cubrir sus necesidades
espirituales), y constituye un sector bien diferenciado de aquéllos,
una línea aparte de la jerarquía específicamente
religiosa en cuyo vértice se hallaba el prior de la orden. |
Sin
embargo, ese prior, y con él todos los freires clérigos
encargados de la administración de los sacramentos en los
conventos y encomiendas, dependían de la “línea
laical” y concretamente de su máxima dignidad, el maestre.
El origen social de los freires clérigos no es muy distinto
del de los caballeros, aunque en este caso se insiste de modo especial
en la condición inequívocamente libre del aspirante
que, además de emitir votos monásticos, recibía
la ordenación sacerdotal. Sólo excepcionalmente tenían
a su cargo bailías o encomiendas, pero lo normal es que disfrutaran
de otro tipo de beneficios más específicamente religiosos,
como prioratos locales o capellanías. |
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