Jerarquía (I)
Pese a la diversidad temporal y geográfica de origen que muestran las distintas órdenes militares, su organización interna guardan entre sí semejanzas evidentes.
En su doble condición de instituciones religiosas y de caballería, las órdenes militares, desde un punto de vista organizativo, presentan una fuerte jerarquización de sus miembros, tanto de los abrumadoramente mayoritarios, los fratres o freires, como de las minoritarias sorores o freiras. Para empezar, ciertamente, todos ellos son religiosos, pero no en el mismo grado ni de la misma naturaleza. Precisamente de esa diversidad, marcada por distintas procedencias sociológicas y diferentes cometidos funcionales, nace la jerarquizada estructura de todas las órdenes.

En el estrato superior encontramos a los freires caballeros y a los freires clérigos. Los primeros constituyen el núcleo fundamental de cada orden, la razón de ser de su propia existencia. Ellos ocupan en su seno la más alta dignidad, la de maestre, y a ellos se le confía la administración de una importante porción de los bienes de la institución, organizada parceladamente en bailías o encomiendas, y por ello reciben el nombre de comendadores. Su cometido esencialmente militar, hace que el origen social de los freires caballeros sea ajeno a cualquier sombra de servidumbre, perfilándose poco a poco, el requisito social de la nobleza o hidalguía y el religioso de la limpieza de sangre.
Sólo de este modo, al menos en teoría, el freire aspirante estaba en condiciones de profesar como religioso, lo que implicaba el acto sacramental del juramento, la emisión de los votos monásticos, la recepción del hábito y del equipo de caballero (caballo y armas) y, en su caso, da la bailía o encomienda.Junto a los freires caballeros, aunque en un peldaño ligeramente inferior, nos encontramos con los freires clérigos. Son mucho menos numerosos que los caballeros (era frecuente que las órdenes tuvieran que acudir a capellanes seculares para cubrir sus necesidades espirituales), y constituye un sector bien diferenciado de aquéllos, una línea aparte de la jerarquía específicamente religiosa en cuyo vértice se hallaba el prior de la orden.
Sin embargo, ese prior, y con él todos los freires clérigos encargados de la administración de los sacramentos en los conventos y encomiendas, dependían de la “línea laical” y concretamente de su máxima dignidad, el maestre. El origen social de los freires clérigos no es muy distinto del de los caballeros, aunque en este caso se insiste de modo especial en la condición inequívocamente libre del aspirante que, además de emitir votos monásticos, recibía la ordenación sacerdotal. Sólo excepcionalmente tenían a su cargo bailías o encomiendas, pero lo normal es que disfrutaran de otro tipo de beneficios más específicamente religiosos, como prioratos locales o capellanías.