Sistema de Juego

 

Aquí analizaremos otro apartado donde volveremos a ver la sencillez con la que se desarrolla el juego.

Como ya hemos constatado, cada competencia tiene asignada desde el principio una serie de puntos de entre esos 100 de los que disponíamos. Esos puntos pasarán a ser porcentajes que determinarán el éxito o el fracaso de nuestras acciones, teniendo que lanzar para averiguarlo un dado de 100 (ejemplo: si me puse 65 puntos en espada tendré un 65% de posibilidades de éxito. Si al tirar el dado el resultado es igual o menor habremos acertado y si no habremos fallado).

Por último las tiradas también estarán condicionadas por la posibilidad de cometer éxitos críticos (la acción sale de la mejor manera que podía salir) o pifias (la acción nos sale de la peor manera imaginable).

Todas las competencias pueden usarse en cualquier momento durante el desarrollo de la partida, aunque a la hora de entablar una pelea tendremos que describir nuestra secuencia de combate.

El combate se divide en asaltos de unos 12 segundos y dentro de cada asalto podremos ejecutar dos acciones pudiendo optar entre las siguientes: movimiento, ataque o defensa.

De la siguiente forma: determinación de la iniciativa, elección de acciones y comprobación del daño.

Dentro del movimiento elegiremos entre correr uno o los dos turnos.

El ataque podemos hacerlo cuerpo a cuerpo, en melé o a distancia.

Y para la defensa dispondremos de la posibilidad de esquivar, parar el golpe con un arma o pararlo con el escudo.

También se contempla la posibilidad de desarrollar combates de masas e incluso asedios a fortificaciones.

Por último, tendremos a nuestra disposición una amplia gama de armas medievales (reales) cada una con sus propias características; y de armaduras con diferente grado de protección.