Las ciudádes - República: Venecia y Génova (III)

 

La nueva fortuna del imperio turco: Bursa, Pera y Chio

 

El afianzamiento de los turcos en el Oriente mediterráneo produjo un cambio radical en los ejes económicos. Las caravanas de especias y de seda en Arabia, Persia y China van ahora a Bursa, la nueva capital del Oriente musulmán, gran centro comercial e industrial que eclipsa a Constantinopla y rivaliza con Damasco o Alejandría. Allí los genoveses ejercen una especie de control de los grandes tráficos.
Pera debe su fortuna a los estrechos y la decadencia de las ciudades vecinas y Chio, calificada por los venecianos como “el ojo derecho de los genoveses”, se encuentra en el centro del gran tráfico internacional en Oriente pero sin embargo perdería importancia a finales de la Edad Media.
Génova debía su fortuna al comercio de tránsito entre los mercados del Mediterráneo oriental y las ciudades de Flandes, Francia e Inglaterra, un vasto circuito que conoció en estos siglos diversos itinerarios y vicisitudes. En el Mediterráneo oriental los italianos buscaban las especias traídas de Oriente por las caravanas, pero también estas ciudades orientales eran importantes focos industriales de artículos de lujo, y centros receptores de los productos agrarios y mineros de las regiones vecinas, que alimentaron este comercio genovés.
Pero a finales de la Edad Media, Génova perdida la independencia, en retirada su poderío en la Riviera, expulsada de sus colonias y de sus mercados de Oriente se volvió hacia el Mediterráneo occidental, buscando aquí, en Mallorca, Valencia, Granada o Andalucía, la riqueza que antes le proporcionaba Oriente, además de pasar a controlar la ruta marítima de Flandes. El mercader y el marino genovés se convirtieron en indispensables en estos países.
Hacia 1440, Pisa se lanzó de nuevo al gran comercio internacional, no sólo en África del norte, sino en Poniente, con el apoyo financiero florentino, mientras que Marsella comenzó a despegar y los marinos de Ragusa, gracias a sus buenas relaciones con los turcos, se convirtieron en los carreteros del Mediterráneo, papel que desempeñaron durante tres siglos.