Embarcaciones
Las embarcaciones suelen clasificarse, por lo general, dependiendo de su fuerza motriz: remo o vela. Son muchos los buques que se dieron cita en este periodo aunque la complejidad de citarlos estriba en lo dificultoso de su identificación. Por ello, la mayoría de las veces se recurre a las pinturas de la época.

Sea como fuere, sí podemos asegurar que dentro de los barcos movidos por remos había de dos tipos:

- El grupo de la galera: galera gruesa, bastarda o sutil; tarida; galeaza; galeota o fusta.

- El grupo de los formados por leños: laud.

Sin embargo, la galera fue el buque de guerra por naturaleza en el Mediterráneo. Era un bajel largo y estrecho, de proa (parte delantera de la nave) muy afilada. Arbolaba velas latinas y utilizaba como propulsión los remos. Tenía dos castillos (parte de la cubierta entre el palo trinquete y la proa), uno a proa y otro a popa (parte posterior de la nave). El palo mayor se situaba en el centro y el trinquete a proa.
Las galeras de mercado se distinguían de las de guerra principalmente por su capacidad de carga, siendo las primeras superiores.

Su versión aumentada, la galeaza, tenía tres mástiles y llegaba a medir más de cien metros de eslora con un tamaño que oscilaba entre 800 y 1.000 toneladas.

Otros barcos importantes eran la nao, la coca, la coca bayonesa y la carabela.

La nao era un buque de casco ancho que podía tener hasta tres cubiertas. Dos son los palos que solía tener si bien podía añadirse un tercero, el trinquete. Su tamaño era variable pero superaba por lo general las cien toneladas.

La coca, si bien es de origen atlántico (importada de los mares del norte en 1303 por los bayoneses), se caracterizaba por tener largos castillos de proa y popa, pudiendo tener más de una cubierta. Era un gran navío de carga, de larga quilla y gran vela cuadrada. De todas formas, hay que añadir que la coca catalana era mejor que la bayonesa.

La carabela, de origen portugués, se extendió ampliamente a lo largo del s. XV por el mediterráneo occidental y se destinaba al comercio de larga distancia. Era larga y angosta, con una sola cubierta, popa llana y con tres palos para velas latinas.

Para construir una embarcación lo principal era conseguir madera. Solía proceder de la ribera norte del Mediterráneo no abundando en la vertiente sur. Por ello estaba prohibido su exportación a los países islámicos bajo severas penas, como la excomunión en los casos más graves.

En nuestro país, por ejemplo, Barcelona se surtía de los Pirineos y Valencia de la madera de la Sierra de Albarracín o de Cuenca.

Es curioso también que se utilizase un tipo distinto de madera para cada parte del barco: por ejemplo, el abeto para los palos.

Finalmente el contratista podía comprar piezas ya elaboradas o de otras embarcaciones e, incluso, de naufragios. Y quedaba a la discreción del patrón y del dueño del barco las dimensiones exactas de la nave.