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Venecia
era la imagen más completa de una urbe dominada por una aristocracia
de hombres de negocios. Victoriosa de sus conflictos con Génova,
dominaba el Adriático y se aprovechó de la expansión
del mediodía de Alemania, convirtiéndose en su salida
para el Mediterráneo. Su fortuna estaba en el mar y en Oriente,
donde desde finales del siglo XIII Venecia reconstruyó su
imperio, aseguró la ruta de Egipto y abrió de nuevo
el comercio con Bizancio. En 1301 logró la isla de Corfú
en virtud de un pacto con Carlos II de Nápoles, asegurando
su control del Adriático y sirviendo como punto de apoyo,
junto con Negroponto y Candía para atacar en 1302 a Bizancio. |
Si se quería
disponer de un imperio en el Mediterráneo oriental similar
al de los genoveses, había que controlar las islas griegas,
tarea realizada en el siglo XIV, con la ocupación de Karystos
en 1365, Negroponto en 1390, así como las islas cercanas
a la costa de Asia Menor y otros puntos como Morea, Chipre o Creta.
La colonización veneciana estaba consolidad sobre bases territoriales
amplias y estructuradas, que precisaban un control permanente y
un esfuerzo de organización económica. |
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El
comercio de Venecia con Levante, al igual que el de los restantes
italianos, se centraba en especias, seda, productos de lujo, cera,
pieles, vino, azúcar, frutos, maderas, fibras textiles, colorantes
y sales del Mar negro.
Egipto era la puerta del gran comercio
veneciano de las especias y el oro. Las principales bases eran Alejandría
y Damieta.
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Otro
punto de la actividad mercantil de Venecia estaría en Cilicia,
en el puerto de Lajazzo y en Tana, en el Mar Negro.
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Venecia,
gracias a su política inteligente en Oriente, casi no sufrió
el predominio turco en esa zona y pudo mantener e incluso mejorar
su posición económica durante largo tiempo, conservando
la primera plaza en el mercado de las especias (sobre todo pimienta)
y monopolizando el comercio del algodón sirio. Venecia tomó
la herencia bizantina en cuanto a la seguridad de los mares, sobre
todo el Egeo, a fin de mantener abierta la ruta a Egipto.
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Frente
a un mayor dinamismo mercantil de Génova, Venecia basaba
su fuerza en sus flotas. En 1423, con una población de 190.000
personas, 17.000 trabajaban en el arsenal, 25.000 eran marineros,
contando la marina con 3.000 buques de comercio y 300 navíos
de guerra, construyéndose cada año 45 galeras. Un
record impresionante. |
Una
innovación importante veneciana en el Mediterráneo
fue la creación de las mude, convoyes de galeras
que entre los siglos XIV-XVI cubrieron una serie de rutas regulares
de Este a Oeste bajo la tutela del estado, siendo la más
importante la ruta Venecia-Brujas-Londres, seguida de las líneas
de Aigües-Mortes y de Berbería. La de Venecia a Constantinopla-Mar
de Azof y Armenia databa de 1338, y el último convoy inaugurado
fue el de Berbería con Levante en 1480. Su misión
era asegurar el abastecimiento occidental de objetos valiosos orientales. |
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En el siglo XV Venecia era una
urbe cuyo brillo se equiparaba con el de Constantinopla, y que hizo
que Commynes dijera que era “la ciudad más triunfante
que jamás haya visto”. |
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