Sujetar
a la Alta nobleza y dar justicia al pueblo. Estas dos son las
consignas que seguiría a lo largo de su vida el monarca
Alfonso XI, con las que consiguió distinguir a su reinado
como uno de los más fructíferos de si tiempo.
Heredero de tiempos convulsos, el sucesor al trono nació
en Salamanca en 1311. Fue educado en su niñez por su abuela
María de Molina y, tras su muerte, por una junta de “hombres
buenos” elegidos por su virtud y honradez, debido al temprano
fallecimiento de su padre, Fernando IV.
|
Educado
en el sentido de la justicia y en el respeto a las formas democráticas
de representación de la época, a los 15 años
fue proclamado monarca dada la imperiosa necesidad de sofocar las
tensiones que se venían arrastrando por culpa de las pretensiones
de la nobleza a lo largo de toda la corona.
Sin embargo, el comienzo de su reinado no fue del todo satisfactorio
y marcaría posteriormente su carácter idealista.
Una serie de desavenencias internas con sus dos consejeros, que
llegaron a provocarle hasta la enemistad con la ciudad de Valladolid,
le empujaron a emboscar a uno de ellos y a acabar con su vida.
Se casó a los 18 años con su
prima María pero sus relaciones no fueron buenas. Sería
con la bellísima sevillana Leonor de Guzmán con quien
encontraría el amor, convirtiéndose así en
la madre de sus hijos.
|
|
No
fueron pocas las reformas que emprendió el nuevo rey, sobre
todo en materia de justicia. Pero también fue el primero
en crear un “ejército profesional” con el que
intentaría proseguir el proceso de reconquista. Plazas
en Granada, Jaén, Almería, Málaga y Córdoba
formarían de nuevo parte de la corona pero el episodio
más épico en la vida de este rey tendría
lugar en su última campaña.
En
1333 los benimerines tomaron Gibraltar, con lo que se aseguraban
una cabeza de puente para intentar un asalto a la Península,
maniobra que no podía ser consentida por el rey. Para hacer
frente al peligro, Alfonso XI solicitó ayuda a Aragón,
que envió galeras catalanas hacia el Estrecho.
|
 |
Estas
tropas fueron derrotadas por los marroquíes en Algeciras
(1340) y fueron sitiadas en Tarifa. Nuevas naves catalanas y genovesas
acudieron en auxilio de Tarifa y dieron tiempo a la llegada de un
ejército castellano-portugués comandado por Alfonso
XI y Alfonso IV de Portugal, que venció a los benimerines
(1340) y tras un largo asedio recuperó la ciudad de Algeciras
en 1344.
Finalmente,
Alfonso XI sufrió los efectos de la peste negra en los últimos
años de su reinado, muriendo en 1350, entre la congoja de
sus tropas y el respeto de los musulmanes que oraron por él...
|
| Fui
jugador cuando “conocí” al rey Alfonso XI. El Dj
lo pintó como un hombre recio y firme pero amable y hasta socarrón
en el trato cuando se siente en confianza con los que le rodean. Más
o menos así lo describió (tal vez las competencias estén
algo altas pero es que un rey está fuera de lo normal): |
|