Nicolás Flamel

Nicolás Flamel es uno de los alquimistas más célebres de todos los tiempos. De su nacimiento se dice que ocurrió en el año 1330 cerca de Pontoise, Francia. Se crió en el seno de una familia muy humilde, aunque alcanzó a recibir la educación de un letrado.

De esta manera, de dedicó en un primer momento de su vida a ser escritor público y más tarde librero jurado, teniendo su establecimiento en la calle Saint-Jacques en París.

Una noche, mientras dormía, dice que se le apareció un ángel en un sueño, que sostenía un libro de singular portada cuyos caracteres no le era posible descifrar. Este hecho tiene relevancia puesto que una mañana de 1357, entró en su tienda un hombre, portando un extraño libro (el libro de Abraham el judío) del que quería deshacerse porque necesitaba dinero. Flamel lo reconoció inmediatamente como aquel que había visto en su sueño y lo adquirió sin titubear, cambiando su vida para siempre…
Aún no estuvo preparado para entender ni descifrar el contenido de ese libro, pero sentía que en él se encontraban los secretos de la vida y de la muerte, de la unidad de la Naturaleza. Nadie en París estuvo capacitado tampoco para ayudarle y así emprendió una serie de viajes por el mundo para tratar de resolver su misterio.

Consideraba que era imprescindible para su misión, conocer a la perfección el hebreo, así como el estudio de la Cábala por lo que, entre otros sitios, viajo a España con el propósito de aprender.

Después de haber estudiado en Bolonia con el Maestro Canches, consigue, el 17 de enero de 1382, transformar media libra de mercurio en plata. El 25 de abril del mismo año, la misma cantidad de mercurio transformada en oro. Se cuenta que tuvo tratos con el rey Carlos VI para suministrar oro al Estado y no se sintió intranquilo por esta razón.

Una de sus obras más conocidas es “El Libro de las Figuras Jeroglíficas”, en cuyas figuras se esconden los procesos de la Gran Obra.

En cualquier caso, disponía de sumas considerables para un simple comerciante. Si no encontró la piedra filosofal, únicamente sus relaciones con los usureros judíos podrían explicar su riqueza.


Toda su vida la podemos imaginar llena de singulares peripecias con lo cual, es inabarcable la cantidad de situaciones y, sobre todo, lugares distintos y sorprendentes en los que podrían encontrarse unos hipotéticos Pjs con el gran Nicolás Flamel.

Sobre su la fecha de su fallecimiento, de él dicen que murió en 1418. Pero en la obra de J. Sadoul, podemos encontrar la siguiente anécdota:
"Un viajero del siglo XVII, llamado Paúl Lucas, informa sobre un viaje al Asia Menor, de cuya crónica extraemos el siguiente pasaje: <<En Burnus-Bachi sostuve una conversación con el ‘devis’ de los uzbecos sobre una filosofía hermética. Este levantino me dijo que los verdaderos filósofos poseían el secreto para prolongar mil años su existencia y preservarse de todas las enfermedades. Por último, yo le hablé del ilustre Flamel y le hice observar que el hombre había muerto a despecho de la piedra filosofal. Apenas cité este nombre, se echó a reír de mi simplicidad. Como quiera que yo le había dado crédito a cuanto había dicho, me asombró extraordinariamente su actitud dubitativa ante mis palabras. Al advertir mi sorpresa me preguntó con el mismo tono, si era tan ingenuo como para creer que Flamel hubiese muerto. Y agregó:
“— No, no. Usted se equivoca. Flamel vive todavía; ni él ni su mujer saben aún lo que es la muerte. Hace tres años escasos los dejé a ambos en la India; es uno de mis mejores amigos.>>”.

Al igual que en el caso de Ramón Llull, no me resisto a ponerle unas características similares a tan insigne personaje si bien el Director de Juego tiene siempre la última palabra.

 

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