Nacido
en 1384 en Madrid para marqués de Villena y jurado como
heredero, vio cómo su padre era despojado del título
en 1398 y, aunque muchos siguen recordándolo como marqués,
la realidad es que Enrique de Villena fue uno de tantos miembros
de la nobleza de origen aragonés que vivió en
Castilla, sin título alguno, y escribió en castellano.
Su
parentesco con los reyes de Castilla y de Aragón pudo
influir en el matrimonio, que todos llaman de conveniencia,
con María de Albornoz, señora de numerosas villas;
pero la pareja duró poco, quizá porque el rey
Enrique III se interesó más de lo debido en la
mujer y buscó la forma legal de romper el matrimonio,
haciendo a Enrique maestre de la Orden de Calatrava, o quizá
porque Enrique de Villena se empeñó en serlo.
En cualquier caso, la unión se anuló después
de que Enrique se declarara impotente.