Las Universidad de la Corona de Aragon (S.XIII)

Valencia y Montpellier

También la Corona de Aragón contribuyó al engrosamiento del mapa universitario desde el mismo siglo XIII. Como en el caso de la Corona de Castilla, en la de Aragón fueron igualmente los reyes los que impulsaron la fundación de universidades, a las que dotaron económicamente y concedieron abundantes privilegios, determinando un desarrollo que –desafortunadamente- no siempre culminó en el éxito.

Durante el siglo XIII se fundaron en la Corona de Aragón las universidades de Valencia y Montpellier.

La primera de ambas fue creada por Jaime I tras la finalización de la conquista del Reino de Valencia. El rey solicitó la ayuda y colaboración del pontífice Inocencio IV, que apoyó en todo momento la regia iniciativa. En las aulas valencianas se impartieron artes, el derecho y la medicina. Desafortunadamente, en los años iniciales del siglo XIV el estudio general de Valencia desapareció.
La universidad de Montpellier fue, igualmente, creada por Jaime I. En dicha ciudad funcionaban, desde tiempo atrás, diversas escuelas especializadas en la enseñanza de la medicina, que gozaban de excelente reputación; el rey reorganizó los estudios, logrando, además la especialización, y pronto se convirtió en la universidad más reputada para aquéllos que deseaban dedicarse al estudio de la medicina. En los años centrales del siglo XIV dejó de pertenecer a la Corona de Aragón, cuando se encontraba en su momento de máximo apogeo.
En la Corona de Aragón sí se crearon nuevas universidades durante el siglo XIV. Precisamente en el año 1300, con el cambio de siglo, surgió una nueva institución universitaria, la de Lérida, que estaba destinada a convertirse en la más importante de las situadas en la Corona de Aragón. Fundada por Jaime II, tuvo desde el primer momento la protección del pontificado, pues Bonifacio VIII aplaudió la iniciativa del rey; este papa otorgó a la recién nacida universidad los privilegios que beneficiaban a la de Toulouse, que era uno de los principales polos de atracción de los estudiantes aragoneses. El estudio general de Lérida quedaba capacitado para enseñar artes, derecho y medicina, excluyéndose tan solo la teología. Todo esto, unido a una dotación económica muy generosa, permitió que la universidad de Lérida prosperara rápidamente.
También en el siglo XIV (1435) se creó la universidad de Huesca, por iniciativa del rey Pedro IV, y a imagen y semejanza de la de Lérida. Aunque poco sabemos de su desarrollo a lo largo de estos su primeros años de existencia, parece que durante los mismos vivió momentos de gran florecimiento. Finalmente, en 1349 se fundó una tercera universidad, creada en Perpiñán tras la anexión del Rosellón, establecida también sobre el modelo del estudio general leridano, sus primeros años estuvieron dotados de gran brillantez.
En el siglo siguiente, la Corona de Aragón vivió una floración de nueva universidades, aunque algunas se caracterizaron por una existencia muy breve: éste es el caso de la de Calatayud, fundada por el Papa Luna, que –muy probalemente- desapareció tras la muerte de su fundador, éste es, también, el caso de la universidad de Gerona, que surgió en 1446, por iniciativa de Alfonso V, y que quizá ni tan siquiera llegó a funcionar.
En otros casos, las nuevas fundaciones se asentaron sólidamente. Así, la de Barcelona, que comienza su andadura en 1450, tras varios intentos fallidos de creación, impulsada por el rey Alfonso V y el papa Nicolás V. Semejante es el caso de la universidad de Zaragoza, creada en 1474 por iniciativa del papa Sixto IV, aunque fueron los suyos unos comienzos muy modestos, determinados por una enseñanza volcada, exclusivamente, en la facultad de artes. Ambas universidades estaban destinadas a jugar un destacado papel en el futuro.
Finalmente, este siglo también presenció la crisis y decadencia de algunas de las universidades aragonesas fundadas previamente. Por ejemplo, la de Huesca, que se extinguió en los años centrales del siglo, y también la de Perpiñán, que estaba pasando por momentos muy difíciles en los años finales del siglo XV.