Las Universidad Castellana en la Baja Edad Media

Dos intentos fallidos: Sevilla y Alcala de Henares

También en el siglo XIII, se realizaron dos intentos fallidos de fundación de universidades. El primero de ellos, fechado en 1254, fue el intento de fundar un estudio general en Sevilla; el segundo, que tuvo lugar en 1293, trató de lograr la creación de una universidad en Alcalá de Henares.
Alfonso X fue el monarca que pretendió crear un centro universitario en la ciudad hispalense, guiado por el afán de enaltecer esta ciudad. Destinado a la enseñanza de artes, derecho y medicina, el rey lo dotó económicamente, consiguiendo que el pontificado le dispensara su protección. Sin embargo, su andadura fue muy breve, e incluso surgen serias dudas a la hora de determinar si efectivamente llegó a funcionar como una auténtica universidad.
Similar fue la historia del estudio general que Sancho IV creó en Alcalá de Henares, a imagen y semejanza del más afortunado de Valladolid. Mucho se ha debatido acerca de la andadura de esta universidad en los siglos XIV y XV; prevalece la opinión que afirma que la fundación jamás se llevó a buen puerto, quedándose en buenas intenciones. Avanzado ya el siglo XV, se trató de revitalizar esta fundación, o bien de llevarla a cabo definitivamente; aunque este intento tampoco tuvo éxito, sobre su base se alzó la universidad fundada por Francisco Jiménez de Cisneros.

Durante el siglo XIV no se realizó ninguna nueva fundación universitaria; además, este siglo supuso un momento de crisis para los estudios generales que existían desde antes. Así, Salamanca se enfrentó a una fuerte crisis, que amenazó peligrosamente su propia existencia; parte importante tuvo en la misma la desatención de la que fue objeto por parte de los reyes, así como el desentendimiento de los pontífices.

La situación de crisis empezó a superarse cuando el papado volvió a interesarse por la suerte de la universidad. Este interés se materializó en las acciones de Urbano V, y todavía en mayor medida en las de Benedicto XIII, el Papa Luna (ver Personajes), que concedió al estudio general unos nuevos estatutos; en estos, entre otras cosas, se permitía la enseñanza de la teología, hecho fundamental para el posterior desarrollo de la universidad de Salamanca.
Las dificultades afectaron, igualmente, a Valladolid, aunque en menor medida, pues gozó de una mayor atención por parte de los reyes que, a su vez, consiguieron que el pontificado también mostrara un mayor interés por ella. Así, Alfonso XI (ver Personajes) intervino en su favor, propiciando la intervención favorable del papa Clemente VI. Posteriormente, Enrique II y Juan I también favorecieron el desarrollo del estudio general vallisoletano.
El siglo XV, por el contrario, fue un momento de esplendor para las universidades castellanas. La de Salamanca inicia el nuevo siglo en pleno auge, gracias a las reformas que se habían realizado en su seno durante los años finales del siglo XUV. En efecto, la universidad de Salamanca revalidó durante el siglo XV su primacía sobre las otras universidades hispánicas, incrementando considerablemente su prestigio. Un prestigio que empujó a muchos alumnos extranjeros a frecuentar sus aulas, y que atrajo a profesores de muy buena reputación; un prestigio que permitió que la universidad de Salamanca ejerciera una gran influencia sobre la vida del Reino, y que determinó, finalmente, el destacado papel que esa universidad jugó en la cultura de la época.
Valladolid también vivió momentos de gran esplendor a lo largo del siglo XV. Durante el mismo se aumentaron sus capacidades docentes, al incluirse la teología entre las enseñanzas que podía dispensarle a su alumnado. Además, también a lo largo del siglo XV sus privilegios fueron considerablemente aumentados. Eso sí, Valladolid no pudo competir con la universidad de Salamanca, que le tomó claramente la delantera desde los años iniciales del siglo XV.