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El método
de enseñanza que se utilizó habitualmente en las universidad
fue un método sobradamente desarrollado y perfeccionado como
es el método dialéctico o silogístico, que
recibe este último nombre porque se basa en un modelo de
razonamiento conocido por el nombre de silogismo. Se trata, por
tanto de un método preferentemente oral, caracterizado por
una fuerte inclinación retórica y la lengua en que
se expresa es el latín. |
Como
en el siglo XII, el punto de partida era la “lectio”,
lectura comentada y glosada que se efectuaba en las llamadas horas
lectivas Estaba siempre relacionada con las obras de aquellos autores
a los que se reconocía autoridad en una materia concreta.
Y se pretendía extraer su sentido último, la “sententia”. |
Sobre
su base se desarrollaba la “quaestio”, que se refería
siempre a temas complejos o polémicos, y suponía un
análisis pormenorizado del tema que se trataba; habitualmente
se realizaba sobre la base de las opiniones contrarias de dos autoridades
en ese tema, lo que implicaba un debate, durante el cual se exponían
toda una serie de razonamientos de acuerdo con el método
silogístico, configurándose así un trabajo
intelectual de carácter especulativo y doctrinal, que a veces
rayaba a gran altura.
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También
formaba parte de los métodos de enseñanza que se aplicaron
en las universidades medievales la “disputatio”, que
era un ejercicio de carácter público, referido igualmente
a temas complicados y controvertidos. |
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La
“disputatio ordinaria” se celebraba públicamente,
habitualmente en días de descanso o fiestas no solemnes,
y en ella podían intervenir todos los miembros de una facultad.
Presidida por los doctores, era dirigida por un bachiller, que,
apadrinado por un maestro regente, desarrollaba un tema que había
sido previamente objeto de una “quaestio”, debiendo
responder a las preguntas y objeciones que se le presentaban. Todos
los presentes podían intervenir activamente, exponiendo sus
afirmaciones, formulando preguntas, fomentando el debate en suma.
El ejercicio terminaba con la presentación de unas conclusiones,
“determinatio”. Al día siguiente, el maestro
que había presidido el acto emitía la “determinatio
magistri”, en la que resumía brevemente sus contenidos,
para acabar esbozando una conclusión personal. |
La “disputatio extraordinaria”
se celebraban una o dos veces al año, y se desarrollaban
de modo similar a las disputas ordinarias, si bien estaban rodeadas
de mayor solemnidad; en ellas, los profesores se sometían
a las preguntas de los estudiantes sobre los más variados
temas, en un ejercicio de auténtico virtuosismo intelectual,
en el que los maestros derrochaban erudición e inteligencia
a partes iguales. |
En muchos casos,
el fruto de estos métodos de enseñanza, se perpetuaba
por escrito, para que pudiera ser conocido por generaciones venideras;
en sus páginas se plasmaba, por tanto, el resultado de años
de enseñanza en las aulas universitarias. De modo que estos
libros surgidos al calor del quehacer docente permiten contemplar
y valorar el avance del conocimiento. Asimismo, nos dan a conocer
los pensamientos y construcciones científicas de sus autores,
proporcionándonos un vívido cuadro del saber universitario
en el Medievo. |
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